lunes, 20 de agosto de 2007

Aunque usted no lo crea


Enrique Galván-Duque Tamborrel

Hablamos de los caprichos de la fortuna,para disculparnos
y son en realidad loscaprichos de caprichos de nuestro humor
los que nos gobiernan.

Quien no recuerda la diaria y famosa sección de Ripley, tanto que era parte de anécdotas, cuentos y chistes entre niños, jóvenes y adultos. Entre toda la humanidad, y a través de los siglos cuántos personajes cupieron en esa sección, unos excelsos como: Jesucristo; otros no tan excelsos como algunos de los destacados santos y santas; y finalmente los no menos valiosos como loa que han luchado por el bien de la humanidad, de quienes no doy nombres para no despertar una polémica innecesaria y por demás inútil, ya que en esto hay muchas maneras de pensar que yo respeto sur toutes les choses (sobre todas las cosas). Y sí, no cabe duda que la diversidad de pensamiento enriquece a los pueblos, además es un derecho individual inalienable la libertad de tenerlo y expresarlo –claro está que sin perjudicar a nadie--, mas en esto hay que tener cuidado pues el mantener una posición caprichosa y/o necia y tratar de imponérsela a otros rebasa con facilidad este límite, porque seguramente habrá –de hecho lo hay-- mucha gente que se sienta afectada de alguna forma.
Históricamente hay muchos que figuran entre esa pléyade de personajes caprichosos y/o necios. En la historia reciente podemos citar a Lenin, Stalin y Hitler, quienes para cumplir un capricho y aunque usted no lo crea sometieron a millones de congéneres a depravaciones sin fin. En la época actual tenemos como ejemplares sui generis de esa calaña a: Fidel Castro y Hugo Chávez que aunque usted no lo crea por cumplir un capricho, el primero perjudicó –y sigue perjudicando-- a muchos de sus paisanos, y el segundo está empecinado, aunque usted no lo crea, en cumplir su capricho de fregar a sus paisanos.
Pero acá en nuestro querido México no nos quedamos cortos, contamos con un espécimen ad hoc: el Gabrichitos, como ya le dicen algunos a Andrés Manuel López Obrador --en alusión a la historia del niño caprichudo llamado Gabriel, a quien sus amigos le aplicaron ese mote--, quien comportándose como un nuño caprichoso esta empecinado, aunque usted no lo crea, en desconocer a todos y a todo lo que no esté de acuerdo con su capricho: a las Instituciones, al Gobierno a los Poderes, a la Selección Mexicana, a Ana Guevara, a Hugo Sánchez, etc., etc., etc.…. Claro que, aunque usted no lo crea, el Gabrichitos no está sólo –si lo estuviera ya se habría apagado--, no, ha sabido –en esto hay que reconocerle su habilidad y su maquiavélica inteligencia-- inculcarle aproximadamente a 12 millones de gente sus caprichosas ideas. Aparte, y en forma importante, tiene su -- digamos algo así como su Estado Mayor -- grupo de paniaguados (incondicionales) que le besan los pies y lo siguen por doquier acatando ciegamente, aunque usted no lo crea, todo lo que diga o haga el Señor --con los calificativos del Mesías, el Iluminado, el Enviado del Cielo y qué se yo cuántos más.
Ahora, en vísperas del primer informe presidencial –el Presidente de la República reconocido así por todos, aquí, allá y acullá-- el Gabrichitos, aunque usted no lo crea dice a voz cantante y ordena a sus paniaguados, actuando como niño caprichudo, que el único Presidente de la República Mexicana es él, que el informe –el único y valedero informe-- lo va a dar él. Así a la voz del amo, todos los perredistas se disponen a bloquear el acto oficial y ofender, una vez más, al pueblo de México. ¿Hasta cuándo niños caprichosos, y berrinchudos además?
Yo pienso, con el debido respeto y sin mínimo deseo de ofender, que el Peje es un espécimen sui generis para que se realice un muy interesante estudio antropológico. El no se imagina –el caprichoso no piensa más que en él-- el daño tan grande que le está haciendo a el país, su patria a la que tanto dice amar –“obras son amores y no buenas razones”-- y sobre todo, contrariamente a lo que tanto pregona, el daño tan grande que le está haciendo a los pobres, porque son ellos, precisamente los que menos tienen, los que más se afectan. Ejemplo de esta aseveración es el resultado del bloqueo del las calles de la Ciudad de México, el Paseo de la Reforma entre ellas, durante las semanas que siguieron a la declaratoria de Presidente Electo por el TRIFE en agosto de 2006. Otra claro ejemplo fue –y sigue siendo-- los borlotes armados por los maestros y la APPO en Oaxaca durante 2006 y el presente 2007, borlotes los cuales son apadrinados por López Obrador y sus paniaguados, ¿o qué no señor Fernández Noroña?
No sé que nos depara el futuro –si fuera adivino no estaría pobre como estoy y tendría lo suficiente para ayudar a tanta gente como quisiera--, pero si estoy seguro de que la historia pondrá en su debido lugar a Andrés Manuel López Obrador –alias el Peje, alias Gabrichitos, alias El Mesías, La Esperanza, etc.--
Mes crees amis, quand je mourrai, plantez un saule au cimetière. «Mis queridos amigos, cuando muera, plantad un sauce en mi tumba»
Escuché hace unos días a Elena Poniatowska decir una serie de loas para Andrés Manuel, ¿quien lo diría de una persona supuestamente culta?, lo que me hizo recordar que cuando una persona culta se reúne con un grupo en el que predominan los caprichosos y/ necios, forzosamente se verá obligado a decir necedades; pero con la circunstancia de que como no está acostumbrada a decirlas, las dirá peor aún que los otros y naturalmente hará mal papel, apareciendo más tonta y necia que los demás. Los caprichosos y/necios porfían, los sensatos consideran.
Decía don Pelayo Asnari que es un capricho tratar de ser comprendido, para lograrlo sería necesario que uno se comprendiera antes… ¡y eso es imposible! Y… aunque usted no lo crea: Una cosa es ser terco y otra ser perseverante.
Los consejeros del Peje –si es que oye consejos porque a mi se me hace que no le hace caso a nadie porque “sólo sus chicharrones truenan”-- deberían de recordarle que hay discursos muy aplaudidos que no son otra cosa que una sarta de necedades.

miércoles, 15 de agosto de 2007

El camino a las urnas


Enrique Galván-Duque Tamborrel

En México, el camino hacia la democracia ha sido dolorosamente lento, si se considera que en casi 200 años de vida independiente, sólo hemos tenido tres elecciones presidenciales razonablemente libres: 1911, 1994 y 2000. El siglo XIX fue definido por las bayonetas, no por los votos y en el siglo XX, la democracia pareció no tener cabida en México, más que como letra muerta dentro la Constitución o como uno de los grandes mitos surgidos con la revolución mexicana. Hoy, la situación es diferente. Los ciudadanos recuperamos el valor del voto, luego de un largo y desgarrador proceso histórico.
En la historia de la democracia mexicana la primera mitad del siglo XIX estuvo cubierta con el manto de la inexperiencia. Tres siglos con una estructura política monárquica y antiliberal no ayudó a la consolidación de la novedosa --para los mexicanos-- forma de gobierno señalada en el artículo 5º de la Constitución de 1824: “república representativa, popular y federal”.
En la primera elección presidencial, un error de sentido común, condenó a México a décadas de inestabilidad. De acuerdo con la ley, el candidato que obtuviera el mayor número de votos sería presidente y el segundo lugar, vicepresidente. El Congreso no previó que siendo los candidatos presidenciales rivales de partido, el presidente y el vicepresidente electos serían invariablemente opositores entre sí, lo cual, paralizaría el ejercicio del poder.
El modelo de elección adoptado provenía de la Constitución estadounidense, pero en Estados Unidos funcionaba porque la elección se verificaba por fórmulas: si un candidato presidencial triunfaba no tendría problemas: a la primera magistratura lo acompañaría un vicepresidente de su mismo partido. En México, la vicepresidencia parecía representar el premio de consolación para el candidato presidencial derrotado en detrimento, desde luego, de la autoridad presidencial.
Por azares de la fortuna, la primera elección presidencial del México no evidenció el problema de la vicepresidencia. Guadalupe Victoria concluyó su periodo de gobierno sin problema alguno (1824-1828). Pero en la siguiente elección, el triunfo de Manuel Gómez Pedraza fue impugnado por el candidato derrotado Vicente Guerrero --quien de acuerdo a la ley ocuparía la vicepresidencia-- y la sucesión presidencial terminó dirimida en el terreno de las armas.
En los escasos momentos de la primera mitad del siglo XIX en que la vida política del país parecía retomar los cauces legales, el sistema representativo fue severamente criticado. Los ataques provenían de la imposibilidad de verificar que las elecciones no estuvieran viciadas de origen. No existían los mecanismos legales ni las instituciones necesarias para corroborar la legitimidad de cada uno de los miembros que llegaba a ocupar un cargo de elección popular.
La no siempre transparente elección de los miembros del Congreso y su facultad para elegir al presidente de la república, otorgó al Legislativo un poder por encima del Ejecutivo que terminó por debilitar la autoridad presidencial. El desequilibrio entre los poderes de la Federación comenzaría a ser revertido con el ascenso de la generación liberal en 1857 hasta llegar a la sana independencia bajo la República Restaurada para luego transitar al extremo opuesto: durante el porfiriato el poder legislativo quedó subordinado de manera absoluta a las decisiones del presidente la Nación.
Tras casi 30 años de dictadura --en los cuales la sociedad mexicana abdicó de sus derechos políticos y sacrificó la democracia por la paz social--, en 1909, la nación mexicana fue testigo de la “aurora democrática” que despertó la conciencia pública. Francisco I. Madero intentó recuperar los derechos políticos del pueblo mexicano a través de una intensa campaña cuyo argumento era contundente: sólo con el respeto irrestricto a la ley, la democracia podía establecerse.
La “aurora democrática” del maderismo logró que los mexicanos se concibieran como ciudadanos libres y transmitió su convicción en el poder del sufragio. Madero quiso revertir los vicios de la dictadura construyendo un “círculo virtuoso”, definido por la legalidad, donde el punto de partida fuese el sufragio efectivo. El voto libre traería por lógica la elección de representantes libres y comprometidos con la Nación -no elegidos por el presidente o el grupo en el poder.
Con la efectividad del sufragio el Congreso recuperaría su independencia frente al Ejecutivo y de manera natural se alcanzaría el punto de equilibrio entre los poderes de la federación. Ejecutivo y Legislativo crearían leyes para dotar a la República de los instrumentos necesarios para su desarrollo y para la consolidación de la democracia. El pueblo cerraría el círculo, porque sabiéndose apoyado por leyes justas y beneficiado con ellas, invariablemente defendería la libertad del sufragio.
Del “círculo virtuoso” de Madero sólo llegó a cumplirse el primer paso: sufragio efectivo. Con la caída de Madero en 1913, la sociedad y la clase política se perdieron en el vértigo de su propia libertad --recuperada súbitamente luego de 34 años de dictadura-- y demostraron dolorosamente, que el país no estaba preparado para la democracia.
La revolución mexicana produjo un sistema político básicamente antidemocrático. Si bien la Constitución de 1917 modificó el tipo de elección otorgando a los ciudadanos la posibilidad de elegir de manera directa al presidente, diputados, senadores y demás cargos de representación, con la creación del partido oficial en 1929, la democracia desapareció en manos del autoritarismo presidencial y bajo la discrecionalidad de la ley. Como en tiempos de don Porfirio, gran parte de la sociedad decidió abdicar a sus derechos políticos a cambio de paz social y estabilidad política.
Con un gobierno actuando como juez y parte en las elecciones, los viejos métodos electorales porfirianos palidecieron junto a la sofisticación del fraude que llegó a manejarse en el siglo XX. Cada jornada electoral se estrenaba un nuevo instrumento que garantizaba el triunfo en las urnas: del robo con ametralladora en mano se pasó a la urna embarazada -previamente llena. De la intromisión de la fuerza pública al carrusel o el ratón loco –-en camiones seudo ciudadanos son llevados a votar en todas las casillas posibles. Del conteo doble a la ya célebre “caída del sistema”.
Sexenio tras sexenio, fue violentado el ejercicio libre y pleno del sufragio y minado el poder del voto sufragado hasta hacerlo nulo. Los cargos de elección popular dependían de la voluntad presidencial, de los gobernadores, de los líderes charros pero no del voto. Durante años, en días de elección, las casillas lucían vacías, sólo acudían a votar los acarreados; el desánimo ciudadano por la vida pública se resumía en una frase: “¿para qué votamos?”.
Las recurrentes crisis --económicas y políticas-- de las últimas décadas del siglo XX abrieron espacios de luz cívica que fueron recuperados por la sociedad. La ciudadanía reconquistó su voto. Logró arrebatarlo a través de una férrea lucha opositora y lo ha consolidado mediante leyes e instituciones como el Instituto Federal Electoral. Son los pilares de un nuevo intento por establecer un régimen plenamente democrático que aún se ve a la distancia.
El poder ha vuelto al sufragio. En vísperas de elecciones, en un sano ejercicio de responsabilidad democrática, la ciudadanía tiene la última palabra en lo que debe ser una fiesta cívica, el día del ciudadano, tal y como lo concibió Madero: “Ahora que se prepara una nueva era de democracia, indudablemente el pueblo mexicano sabrá marchar sin vacilación alguna por ese nuevo derrotero que se ha trazado, sabrá ejercer sus derechos políticos; sabrá nombrar con tacto a sus gobernantes y marcarles el derrotero que han de seguir; y los que quieran volver a tiranizar al pueblo mexicano, hemos demostrado ya lo que debe hacerse con ellos... los embarcaremos en otro ‘Ipiranga’ como al General Porfirio Díaz”.
Frente a las urnas cada ciudadano tiene un encuentro personal con la Patria. Ejercer el derecho al voto es un acto de civismo, íntimo y sagrado. Obedece a motivaciones particulares; mezcla principios, ideologías y tradiciones históricas opuestas quizá entre sí, pero que, salvaguardado por la garantía del secreto, termina por materializarse en la legitimidad del interés común: la elección democrática. Este es el momento del ciudadano, ha llegado nuestra hora. Las urnas nos esperan el 2 de julio.

El Caballero de la Peje Figura


Enrique Galván-Duque Tamborrel

Atenta contra la democracia
En un editorial para el Washington Post, el escritor mexicano Enrique Krauze aseguró que Andrés Manuel López Obrador promueve el miedo entre los electores con su llamado a la revolución y que puede poner en riesgo la joven democracia mexicana.
"Es claro que López Obrador no es un demócrata. Es un revolucionario con una mentalidad totalitaria y aspiraciones mesiánicas que usa la retórica de la democracia para tratar de destruir la democracia de México", apunta.
Krauze advierte que pese a que el candidato de Por el Bien de Todos se queja de la campaña de miedo en su contra, en realidad es él quien promueve el miedo al comparar la situación actual con la que se desarrollaba antes de la Revolución Mexicana.
"López Obrador no es el heredero de demócratas liberales como Benito Juárez y Francisco I. Madero, sino de cabecillas como Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, líderes de los golpes que sofocaron las dos tentativas iniciales de democracia en México", advierte.
El intelectual asegura que López Obrador tiene a México "al borde de la agitación social" y que puede buscar que Calderón renuncie a la Presidencia.
"(López Obrador) podría tratar de controlar "su territorio" en los estados del sur como Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Guerrero, y la Capital. Su objetivo para el futuro próximo será poner el sitio a las instituciones que él desprecia y tratará de forzar a Calderón a dimitir".

Desconoce a las instituciones

"Hay una realidad, las instituciones, todo el andamiaje que se fue creando para sostener al poder, está en crisis, en ruina, no sirve para nada, por eso tenemos que plantearnos con este movimiento una transformación profunda", estimó López Obrador ante sus simpatizantes.
Ayer, en su cotidiana "asamblea informativa" en el zócalo de la ciudad de México, el tabasqueño añadió:
"De una vez les adelanto a ustedes, ya está pasando que se van a burlar de nosotros, se van a reír y a decir que estamos locos por convocar a la Convención Nacional Democrática y por decir ´ya no nos importa lo que hagan, no tenemos ningún respeto por sus instituciones, porque no son las instituciones del pueblo; nosotros vamos a crear nuestras instituciones, las del pueblo de conformidad con el artículo 39 constitucional".
Entre la algarabía de los lopezobradoristas que coreaban "presidente, presidente", el perredista cerró su idea con el argumento de que "la soberanía reside en el pueblo, el pueblo es el que manda y tiene el inalienable derecho de cambiar la forma de su gobierno, para eso es la convención y eso es lo que vamos a hacer".
López Obrador llamó a comenzar "una reflexión colectiva, iniciemos un debate nacional, tenemos todo un reto por delante y una gran tarea por cumplir. Si logramos que nuestras propuestas se discutan en todo el país, habremos dado un paso importante".
Otra propuesta fue la de pensar si en la convención del 16 de septiembre elegirán a un "presidente legítimo" o a un coordinador nacional de la resistencia civil, que ya había esbozado en una entrevista con el vespertino francés Le Monde.
"Tenemos que deliberar en estos días ampliamente, responder y, desde luego, decidir con el voto libre de todos los delegados de la convención, si formamos, en el caso de que se convalide el fraude, si formamos un legítimo gobierno de la República o una coordinación nacional de la resistencia civil pacífica".
López Obrador reiteró con otras palabras su planteamiento.
"Esto implica decidir, democráticamente, si reconoceremos y ratificamos a un presidente legítimo, en la convención o si la convención elige a un jefe de gobierno en resistencia, a un encargado del Poder Ejecutivo, o a un coordinador nacional de la resistencia civil pacífica. Todo ello mientras dure la usurpación".
El perredista también arremetió contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que el coordinador de los senadores electos, Carlos Navarrete, tachó como "viejo frack, lleno de polilla, colocado en la vitrina de la Suprema Corte, oliendo a naftalina, que con un poco de aire que le dé se desmorona a pedazos".
"No es posible que la Suprema Corte esté secuestrada, tomada por un grupo y que nada más sirva para legalizar los despojos que comete el fuerte, para proteger a los delincuentes de cuello blanco, que no tenga nada que ver con el pueblo. Nunca hace justicia a los mexicanos, y así casi todas las instituciones del país", aseguró López Obrador.
Y explicó que "en la convención tenemos que definir un programa básico de nuestro movimiento que tendría como objetivos el combate a la pobreza, defensa del patrimonio nacional, lucha contra la corrupción y la impunidad, el hacer valer el derecho a la información y llevar a cabo la reforma de instituciones políticas".
Insistió en que seguirá esperando la resolución del TEPJF y reiteró que existen los elementos para anular casillas, lo cual, de ocurrir, les daría el triunfo con 526 mil votos, a partir de las irregularidades que habría en el recuentro ordenado por el Tribunal en 11 mil 839 casillas.

Lucha inviable e irresponsable

La propuesta de mantener de forma permanente en México la protesta del candidato de la coalición Por el Bien de Todos, del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, es “inviable” e “irresponsable”, afirmó hoy la prensa española.
Los diarios El País y El Mundo publicaron hoy editoriales sobre la situación política en México tras las elecciones del 2 de julio, y coincidieron en pedir al abanderado de izquierda respetar el fallo del Tribunal Electoral sobre el resultado de los comicios.
Los dos periódicos coincidieron en criticar al perredista por no aceptar el fallo del Tribunal Electoral Federal del Poder Judicial de la Federación que esta semana anunció que no hay elementos para anular la elección presidencial.
Por lo que “el derechista Felipe Calderón del Partido Acción Nacional está a un paso de ser proclamado presidente de México por el Tribunal electoral (con una diferencia de 0.58 por ciento)”, resaltó El País.
“López Obrador tiene que deponer su rebeldía civil. Lo ocurrido en México no tiene comparación con lo que pasó en Ucrania o en otros países en los que el poder hizo trampas colosales y se vio forzado a reconocerlo después, gracias a la movilización popular”, explicó El País.
Explicó que México “no se puede permitir estafas electorales ni una calle soliviantada. Necesita unidad y sentido común. Es tiempo de dar por cerrados estos comicios”.
El rotativo español de izquierda consideró que no hay nada en la decisión del Tribunal Electoral para mantener la tesis de que las elecciones le han sido robadas a López Obrador, quien incluso ha utilizado palabras como “golpe de Estado”.
“Lo que debe hacer (López Obrador) es reconocer la derrota y dedicar sus energías a que el Partido de la Revolución Democrática influya desde el Congreso sobre unas políticas que deben hacer de la lucha contra la desigualdad social una prioridad”, abundó.
El diario El Mundo explicó en un editorial titulado Obrador, una amenaza para México, que “si el candidato del PRD no entra en razón puede sumir a México en una crisis de tal magnitud que echaría por tierra el camino recorrido en los últimos 10 años”.
“La irresponsabilidad y demagogia de López Obrador puede tener nefastas consecuencias para México, un país que, desde que se desprendió de la losa que representaba la corrupción del PRI había emprendido el camino de normalidad democrática”.
El Mundo aseveró que con su actitud de autoproclamarse presidente civil y mantener la resistencia, “el candidato de izquierda ha abandonado la senda moderada que le acercaba a los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, o Michele Bachelet, de Chile”.
“Se decanta por seguir el trazado revolucionario que permite compararlo sin matices con Evo Morales, de Bolivia, y Hugo Chávez, de Venezuela, con gran diferencia de que el ex alcalde mexicano ni siquiera cuenta con el respaldo de las urnas”.

Pérdida de fama

El diario alemán Berliner Zeitung consideró hoy que Andrés Manuel López Obrador pierde su fama y que cada vez se muestra más nervioso al hablar sobre las elecciones, perdiendo la oportunidad de reconocer una derrota con decencia.
En un artículo que título López Obrador pierde su buena fama el rotativo crítico la actuación de ese candidato mexicano al no aceptar la decisión del Tribunal electoral y con ello su derrota en las pasadas elecciones presidenciales del 2 de julio en México.
Consideró que en los últimos días se pudo ver formalmente cómo el candidato izquierdista del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se ponía cada vez más nervioso al hablar de las elecciones presidenciales pasadas.
“Sus discursos de cada tarde en el Zócalo, una plaza enorme situada en el centro de la ciudad (de México) se alargaban cada vez más y sus ataques a las instituciones de su país se endurecían”, detalló el rotativo.
“El pasado lunes caracterizó a los jueces del Tribunal Electoral como golpistas, porque prestaron su apoyo a un golpe de Estado, cuando confirmaron los resultados electorales provisionales del 2 de julio, que dan como vencedor al candidato conservador Felipe Calderón”.¨
Desde hace más de ocho semanas Andrés Manuel López Obrador lucha por el poder en México: ante los tribunales y en la calle, con palabras y con actos, describió el diario.
“¿Se encuentra México acaso en camino hacia una dictadura?”, se preguntó el diario. “Incluso si se acepta que López Obrador realmente se siente engañado, ahora pierde la oportunidad de reconocer una derrota con decencia”, comentó Berliner Zeitung.
Según encuestas, López Obrador pierde apoyos entre los ciudadanos que deseaban que fuera presidente, pues aunque muchos alberguen sus dudas sobre la limpieza de las elecciones, no todos piensan que fueron sucias en un nivel tan alto como defiende el candidato de izquierda.
“La mayoría de los mexicanos no desea una guerra civil y tampoco quiere disputas políticas por el poder que duren años. Quieren saber quien es su Presidente y volver a la actividad diaria” señaló.
“Mientras tanto se oyen incluso débiles voces en el PRD que aconsejan incluso transigir. El que fuera un partido pequeños de izquierdas apoyado sobre todo por intelectuales y artistas y que sólo en la capital mexicana parece tener seguidores” indicó.
El partido “pudo aumentar su porcentaje de voto de 19 a 32 por ciento y desplazar al antiguo partido de 'dinosaurios' PRI al tercer puesto”.
“La izquierda de México es, incluso sin la victoria de López Obrador a la Presidencia, una de las grandes ganadoras de las elecciones”, consideró el rotativo.
“Algunos en el partido temen ahora que ese éxito se haga pedazos si López Obrador sigue destruyendo aún más porcelana en su lucha por una presunta victoria electoral” aseguró.
“Entonces da igual quién sea finalmente el Presidente de México, porque en todo caso será un presidente débil. Nunca en la historia del país se eligió a un jefe de Estado con menos votos que en esta ocasión”.
El rotativo consideró en su artículo que “ya sea López Obrador o Calderón, ambos cuentan ahora con el apoyo de algo más de un tercio de los mexicanos”.
“Si Calderón llega finalmente al palacio de presidencia, habrá perdido mucho de su programa electoral neoliberal y deberá propulsar programas para combatir la pobreza”.

Planes perversos
López Obrador plantea de hecho un dilema perverso: Si no me reprimen, tengo razón, y seré proclamado presidente del pueblo en una convención popular. Si me quitan las carpas es represión y eso prueba que tengo razón; usan la fuerza porque no pudieron imponer a Calderón con el fraude hormiga que hicieron el IFE, el PAN y la maestra.
López pudo quedar como el gran candidato para dentro de seis años y la dejó pasar. Pudo ser el nuevo líder moral del PRD y la dejó pasar. Quiere ser un problema y un obstáculo para el Gobierno Federal y hacerle imposible a Felipe Calderón la gobernabilidad, aunque para ello siembre resentimiento.
En esa perspectiva convoca a una convención que lo proclamará presiente del pueblo y anuncia que el dará el grito de independencia en el zócalo el 15 de Septiembre, y reta al Presidente Vicente Fox –a través de Encinas- a que se atreva a dar la orden de quitar el plantón.
La provocación de López Obrador, su reto contra todas las instituciones, es de audacia demencial. Lo que está buscando, desesperadamente, es que la PFP y el Ejército quiten las carpas casi vacías que se construyeron con apoyo logístico, económico y político del Gobierno Capitalino, del que se ha adueñado el PRD, sin ningún contrapeso efectivo. Si interviene la PFP, como lo hizo para garantizar la seguridad y acceso de San Lázaro, para preservar la autonomía del Poder Legislativo Federal, ahora amenazado la tolerancia y complicidad del Poder Ejecutivo del DF ¿qué puede pasar?
La combinación de comunicadores de AMLO, su capacidad de manipulación de los hechos y el gusto por hacerse víctima, permiten pronosticar que López Obrador sueña con ser visto internacionalmente como líder democrático reprimido por el autoritarismo.

El “Mártir del Gólgota”

El candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, debe dejar de actuar como víctima y aceptar su derrota para evitar una desestabilización política en México, pidieron hoy varios periódicos de Norteamérica.
En una inusual coincidencia de opiniones, los diarios estadounidenses The Miami Herald, Los Angeles Times, The Chicago Tribune, The Washington Times y el canadiense Globe & Mail, indicaron que López Obrador debe preparar su discurso de aceptación de derrota.
En su editorial ¿Un golpe de Estado en México?, Los Angeles Times consideró que es necesario que las voces democráticas de la izquierda mexicana “se distancien de este destructivo intento de golpe de López Obrador”.
“Gente como Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD (Partido de la Revolución Democrática) que probablemente fue víctima del fraude electoral en su puja por la presidencia en 1988, debería decir 'basta' y alentar a todos a que respeten el resultado de la elección” dijo.
The Miami Herald coincidió en que es hora de que López Obrador “acepte lo obvio y abandone su petulante campaña”, y criticó su “retórica política crecientemente violenta”, en especial su intención de declararse presidente el próximo 16 de septiembre.
“Eso es demagogia llana, el peligro es que el señor López Obrador se esté poniendo en una esquina de la que no pueda salir sin que se trague sus palabras o empuje al gobierno a una confrontación”, advirtió el rotativo.
“López Obrador puede hacerse a sí mismo, a sus seguidores y a la gente de México un gran favor reconociendo los resultados y ofreciendo apoyar al presidente electo”, indicó The Miami Herald.
“De esa forma puede emerger como un futuro político viable. De otra forma, sólo puede perder”, remató.
El diario The Chicago Tribune sugirió en su editorial de este miércoles que el candidato de la coalición Por el Bien de Todos “debe dejar de actuar como víctima y actuar como alguien que está interesado en un futuro estable para México”.
“Puede que no sea presidente, pero él puede hacer más por los pobres y marginados de México trabajando con el sistema, más que alentando una ruptura del gobierno que está condenada a fracasar”, opinó.
Para el periódico The Washington Times es importante que López Obrador acepte el resultado final del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, máximo órgano electoral en México, que deberá declarar un presidente electo para el próximo 6 de septiembre.
“Los funcionarios electorales han hecho su parte, el señor López Obrador no la ha hecho. Sus protestas no son más que un intento de convertir en rehenes a las instituciones democráticas, a través de protestas en las calles”, lamentó.
El diario canadiense Globe & Mail, uno de los más importantes del país, sostuvo que López Obrador necesita hacer lo que todos los candidatos perdedores en una elección democrática hacen: respetar el proceso judicial y aceptar el descalabro.
En su editorial El adolorido perdedor en México, el rotativo canadiense opinó que López Obrador debe aceptar su descalabro retirarse del campo político, o canalizar su frustración y rabia en avenidas que hagan funcionar mejor el sistema y no lo destruyan.

El 2 de julio, jornada cívica ejemplar

Querien Vangal

- Es importante destacar que durante la jornada electoral no se verificaron hechos de violencia graves que desincentivasen de manera generalizada la participación. El hecho de que 42, 791,322 ciudadanos acudieran a votar el pasado 2 de julio, es prueba suficiente de que el contexto en el que se celebraron las votaciones, lejos de inhibir a los ciudadanos, los alentaba a la participación en el proceso electivo.
- La organización de la elección, tal y como ha sucedido en los últimos procesos electorales, estuvo a cargo del Instituto Federal Electoral, órgano constitucionalmente autónomo e independiente en sus decisiones.
- En este marco, el IFE emitió por primera vez un Acuerdo de Neutralidad, tendiente a establecer diversos lineamientos que controlaran la actuación de los titulares de los poderes ejecutivo, tanto a nivel nacional, estatal como municipal. Dicho acuerdo fue inédito y logró que todas las fuerzas políticas limitaran la actuación de funcionarios públicos de mando superior. Se emitieron al respecto diversos exhortos sin que ninguno de ellos se emitiera en contra del Presidente de la República.
- El Padrón Electoral y la Lista Nominal de Electores son instrumentos que garantizan de manera plena la autenticidad de las elecciones. El Instituto Federal Electoral llevó a cabo todos y cada uno de los procedimientos previstos por el Código Electoral para su debida actualización, atendiendo a los principios de legalidad y certeza. Una vez atendidas todas las observaciones realizadas por los partidos, el Padrón y las Listas Nominales fueron aprobados el 25 de mayo del año en curso, y contra dicha determinación no se presentó ningún recurso.
- Las eventuales situaciones irregulares generadas por actos propagandísticos, fueron corregidas tanto por decisiones adoptadas por el Consejo General en el marco del procedimiento especializado, como por resoluciones definitivas e inatacables emitidas por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en ejercicio de las facultades de control directo de la juridicidad. Este procedimiento no fue iniciado por la Coalición respecto de los actos supuestamente imputables al Presidente de la República.
- La presencia de representantes en las casillas fue igualmente equilibrada entre las tres fuerzas políticas mayores. En efecto, consta en el informe de mérito que el Partido Acción Nacional registró representantes en el 97.6% de las casillas; la coalición Alianza por México hizo lo propio en el 98.28%, al tiempo que la coalición “Por el Bien de Todos” acreditó representantes en el 96.17%.
- El método de integración de las casillas es otro más de los instrumentos estatuidos normativamente para dotar de certeza al proceso electoral. El sistema se articula en torno a la insaculación con el propósito o finalidad de imparcializar al órgano encargado del escrutinio y cómputo de los votos. En tal virtud, al haberse integrado estos órganos con arreglo al procedimiento legalmente establecido, los actos de las mesas directivas de casilla gozan de una presunción de legitimidad y certeza, hasta en tanto no sea revertida o controvertida con prueba plena y suficiente.
- En el proceso electoral en curso participaron 25,311 observadores electorales nacionales, así como 693 visitantes extranjeros procedentes de 60 países. La presencia de este cúmulo de observadores fortaleció las condiciones de libertad en las que, como ya se ha dicho, los electores sufragaron el pasado 2 de julio.
- El Acuerdo Democrático por la Equidad, la Legalidad y la Gobernabilidad, suscrito el 8 de junio de 2006 bajo el auspicio del Instituto Federal Electoral, confirma que durante el desarrollo del proceso, los contendientes solventaron institucionalmente sus diferencias y adoptaron las medidas políticas necesarias para hilvanar las certidumbres que el ciudadano requiere para emitir su voto de forma libre, espontánea, sobre la base de sus propias convicciones, y como resultado de la ponderación de intereses colectivos y preferencias individuales.
- El IFE, tal y como ha sucedido en los procesos inmediatamente anteriores, implementó dos sistemas para comunicar provisionalmente resultados electorales: por una parte, el Programa de Resultados Electorales Preeliminares y, por otra, el Conteo Rápido, con la finalidad de obtener información, más o menos confiable, de los resultados de los comicios con la mayor prontitud posible.
- En otro contexto, y en cuanto al supuesto uso indebido de los programas federales, cabe resaltar por un lado, que no existe una sola prueba que acredite tal situación, y por otro, en un supuesto no concedido de que ello haya sucedido, de los resultados se observa que Andrés Manuel López Obrador obtuvo la mayoría de los votos emitidos en 8 de los 10 estados (Chiapas, Guerrero, Michoacán, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Zacatecas y Tlaxcala) con mayores padrones de beneficiarios de programas sociales, mientras que Felipe Calderón Hinojosa sólo la obtuvo en 2 entidades (Puebla y Guanajuato), por lo que no se puede sostener que existió una fuerza estatal en apoyo de Felipe Calderón. Incluso, en los 200 municipios con mayor cobertura de los programas se desprende que:
Rango de Cobertura 44.1%-99.1%
Promedio de cobertura 83.5%
Municipios que ganó Calderón 20
Municipios que ganó Madrazo 27
Municipios que ganó López Obrador 153

- En cuanto a la presencia mediática, independientemente de que el propio López Obrador sostuvo que no llevaría a cabo contratación en medios, del monitoreo del IFE se desprende claramente que hubo total equidad en los medios de comunicación, tanto en la propaganda pagada como en los noticieros. Incluso, en su informe presentado al seno del Tribunal, aclaró que del 19 de enero al 15 de junio, el IFE contabilizó lo siguiente:

- En cuanto a la apertura de paquetes, es necesario resaltar que:
a) Al abrirse 2,873 paquetes electorales en la sesión de cómputos distritales, se obtuvo una modificación de resultados y se redujo la votación para todos de la siguiente manera:
12 mil 447 a Felipe Calderón; 16 mil 149 a Roberto Madrazo, de la Alianza por México; 14 mil 250 a AMLO, de la Coalición Por el Bien de Todos;3 mil 220 a Roberto Campa, de Nueva Alianza, y 754 a Patricia Mercado, de Alternativa Socialdemócrata y Campesina.
En términos porcentuales, Calderón pasó de 35.868 a 35.893 por ciento; Madrazo de 22.261 a 22.257; López Obrador subió de 35.290 a 35.310; Campa de 0.968 a 0.961, y Mercado de 2.699 a 2.701.
b) Dividiendo los estados ganados por el PAN y ganados por la Coalición, se concluye que de esos 2873 paquetes electorales que se abrieron, 1799 estaban ubicadas en estados ganados por el PAN (63%), mientras que los 1074 restantes ganados por la Coalición (37%). Esto es importante a la luz de que la Coalición impugna un gran número de casillas incluso en los estados en los que obtuvo una victoria sobre el PAN. Sin embargo, en ellos ni siquiera solicitó la apertura de los paquetes, con el fin de que concluyeran pronto y poder lograr la impresión de que habían ganado la elección, es decir, se preocuparon más por lograr esa ilusión que por rectificar los supuestos errores existentes.
c) No obstante lo anterior, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en un diverso juicio promovido por el PRD en el expediente SUP-JRC-239/2005, resuelto apenas el pasado veintitrés de noviembre de dos mil cinco, acogió los argumentos de dicho partido, en el sentido de que los funcionarios de las mesas directivas de casilla son los que, originalmente, tienen la facultad de realizar el cómputo de la votación emitida en cada casilla y dar fe de los resultados los cuales hacen constar en actas. Por tanto, son estas actas, que se denominan de escrutinio y cómputo las que al consignar los datos de votación y haber sido elaborados por los integrantes de las mesas de casilla, en ejercicio de sus funciones y conforme a las atribuciones que expresamente les reconoce la ley, producen certeza respecto del resultado electoral obtenido en cada casilla y su función es garantizar que se refleje fielmente la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas. Derivado de esto, el Tribunal dejó sin efectos una diligencia de apertura de un paquete electoral realizada a su vez por el tribunal electoral de Guerrero que modificaba el cómputo final de la elección y la daba el triunfo a la planilla del PRI, y ordenó a su vez que se observe en sus términos el resultado del acta de escrutinio, con lo que se le respetó el triunfo a la planilla propuesta por el PRD para el ayuntamiento de Tecpan, Guerrero.
CONCLUSION.- Como es fácil de entender, para organizar todo el trabajo cuyo resultados he recopilado, en que participaron más de un millón de personas que con todo entusiasmo y sentido de responsabilidad entregaron su tiempo y esfuerzo, con el único afán de servir a su Patria, ahora con la mayor facilidad y desfachatez el señor Andrés Manuel López Obrador –secundado por sus paniaguados-- los acusa de fraudulentos y corruptos, con el agravante de hacerlo sin ninguna prueba fehaciente. Entendamos que, como organización humana, pudo y debió tener errores –errar es de humanos--, pero de esto a lo que acusa el señor López hay una distancia como de aquí al sol –y me quedo corto. Confío que la razón y la justicia finalmente aclaren y pongan en su lugar a los que mal hayan actuado, tanto de acción como de palabra, no se puede acusar impunemente.

Consideraciones acerca de la vivencia maternal


Norma Mendoza Alexandry

En la edad madura, por lo menos un tercio de las mujeres exitosas en su carrera en varias partes del mundo no tienen hijos. Es un hecho que por ejemplo, en E.U.A el 33% de las ejecutivas de negocios, doctoras, abogadas, académicas entre la edad de 41 a 55 años no han procreado; la cifra sube a 42% en las ejecutivas de corporaciones. Estas mujeres no han deseado permanecer siempre sin hijos, la mayoría desearían tenerlos; aún más, muchas de ellas han hecho grandes esfuerzos por introducir a un niño(a) en sus vidas. En ocasiones se someten a complejos procedimientos médicos y hacen a un lado sus carreras sin lograr lo que quieren, sobre todo debido a que sus esfuerzos llegan demasiado tarde. Por otra parte, las mujeres jóvenes no colocan al hijo en la cima de sus aspiraciones; primero aseguran el trabajo, la armonía conyugal, las relaciones sociales, un mínimo de seguridad económica.La información relativa a las dificultades de la vivencia maternal sobresalen entre las primeras demandas del feminismo y no se ha modificado sustancialmente en los últimos diez años, cuando ha cambiado la perspectiva: del rechazo de la maternidad como imposición social a la elección libre de la maternidad socialmente sostenida. No obstante los progresos habidos en los planos sanitario y jurídico (leyes de tutela de la madre trabajadora, nuevos derechos de familia, etc.), queda mucho por hacer. Las variables denunciadas como causas adyacentes que hacen más difícil ser madres hoy día en nuestra compleja sociedad son psicológicas, culturales, familiares, sociales y estructurales.
Psicológicamente hablando, podemos decir que se ha convertido en una moneda corriente la angustia ante el hijo que viene, angustia justificada en gran parte por las difíciles condiciones en las que se debaten hoy día la maternidad y la paternidad, vividas en sentido negativo como factores de debilidad y marginación. El placer sentido en otro tiempo por las mujeres, satisfechas de su valor personal medido por sus hijos (y en algunos ambientes, en proporción a su número) se ha trocado en temor. Es un resultado de la mutación del criterio de prestigio social: en el mundo occidental, generar más de dos hijos constituye un índice de desviación y provoca marginación social; en el Tercer Mundo tenemos algo peor, en donde la limitación de nacimientos se impone incluso de manera brutal. En la región latinoamericana se trabaja cada vez sobre las inequidades que la caracterizan en planos como el acceso al trabajo, la distribución de ingresos, las oportunidades educativas, el acceso a la cobertura de salud, pero son limitados los análisis sobre qué está pasando en una cuestión vital: Las posibilidades que tienen los diversos estratos sociales en cuanto a la conformación de una unidad familiar sólida y estable. Las cifras indican que son muy diferenciadas, que allí se está produciendo un silencioso drama de vastas proporciones.
Las jóvenes y adolescentes que se hallan en proceso de convertirse en madres confrontan en su propio mundo psíquico un terremoto que sólo en parte se percibe desde el exterior. Así, no pueden menos que preguntarse si el comienzo de su gravidez no señalará el principio de su fin (fin de la carrera, del papel social, de su libertad, de la belleza física, de la salud), además si esa revolución física que lleva alteraciones de equilibrio hasta entonces gozado, indicará la pérdida de su propia identidad, viéndose empujadas a poner en tela de juicio el significado de la vida por cuanto tiene de inexpresable esa deformación del cuerpo, que parecería también como descomposición de sí, anuncio de sufrimiento, de avance de alguien que a medida que crece, expropia y parece poder vivir sólo mediante la aniquilación del otro.
Es inevitable poner en tela de juicio las categorías mentales que dominan la interpretación de la existencia humana. Tales categorías, que la joven madre ha heredado a través del proceso de enculturación, la llevan a singularizar el sentido de su experiencia únicamente en términos negativos porque traducen las conclusiones que otros han extraído de las observaciones sobre la maternidad, consideradas como carga y honor de la mujer.La mayor participación de la mujer en el mundo del trabajo incrementa a su vez el número de menores que crecen al margen del cuidado y la vigilancia de ambos padres, así como aquellos que ingresan de manera temprana a los circuitos informales del mercado de trabajo. La pérdida de condiciones de bienestar, viviendas precarias y exposición a espacios agresivos como son los trabajos en la calle, hacen que diversos miembros de los hogares empobrecidos se encuentren en condición de elevado estrés. De aquí se deriva una problemática múltiple denominada "violencia" compartida por diferentes miembros de las familias.
Si los medios culturales disponibles y la solidaridad familiar y social son insuficientes para poder superar los límites de la marginación, la maternidad se convierte en un peso demasiado gravoso y franquea el paso a la tentación de cancelarla para poder participar "a la par" en la vida social y política. Muchas peticiones de asistencia durante estos años miraban sólo la liberación de las mujeres del peso de la maternidad, para poder trabajar y participar sin problemas en la vida social, asunto de carácter egoísta, ya que es precisamente la familia la que constituye la base de la sociedad. Es cierto que en esta puesta en tela de juicio de la maternidad se encierra una demanda de calidad que no ha de infravalorarse porque contiene la exigencia de reformular el sistema mental, de los medios de comunicación y el político. Afrontar la relación de las mujeres con la maternidad es hacer también un análisis político, histórico y social de lo que ha sido la familia y de lo que ésta ha significado para el bien de la sociedad y, dentro de ella, las relaciones hombre-mujer. En las palabras que anotamos a continuación se encierra gran verdad:
No cabe duda que el entorno social es incisivo en la formación del carácter de los ciudadanos. Pero tal incisividad no es fruto tanto del poder de los medios condicionantes, sino del vacío del poder creado con la disolución de la familia y los valores familiares. Son las familias las responsables de que los otros medios de influencia tengan o no peso en la formación del carácter de los ciudadanos. (C. Llano, Revista ISTMO, noviembre 2005).
La maternidad es resultado de la relación íntima de varón y mujer, ¿existe una ayuda real a la conformación de las familias? Numerosas parejas jóvenes no tienen oportunidades para conformar o mantener a su familia. Muchas familias son destruidas ante el embate de la pobreza y la desigualdad, otras se degradan y otras no llegan siquiera a ser constituidas. Hay una grosera discriminación en este campo, que es reforzada por la falta de políticas públicas enfatizadas en la protección de la unidad familiar. Todo ello afecta de modo visceral la visión de una sociedad pluralista y diversa. El derecho elemental a la conformación y desarrollo de una familia debería ser uno de sus pilares. La maternidad, aunada a la paternidad: 'hace familia', ¡he ahí la clave!

sábado, 11 de agosto de 2007

Panorama para el 1 de dicimbre de 2006

Antero Duks


La lucha contra la violencia no es negociable. No hay violencia buena y mala. No puede distinguirse entre violencia oportuna e inoportuna. No hay violencia justificada e injustificada. Tampoco hay violencia pesada y ligera. Violencia es violencia. Punto.
No se puede invocar a Gandhi y a Stalin a la vez. O se está de un lado o del otro. Es una cuestión básica, de principios. No se puede declarar que el diálogo es la única moneda de cambio y considerar el puñetazo como instrumento de trabajo.
Todo indica que el próximo viernes veremos un acto violento. El PRD, en lo que podría ser uno de sus errores históricos más graves, ha decidido “impedir” la toma de posesión de Calderón. Para ello recurrirán a la violencia. Al final de la mortaja se lee: el PRD nunca canceló la vía violenta como instrumento de lucha.
La elección del 2006 puso a prueba al sistema electoral mexicano. Salió el resultado más difícil de digerir: una victoria del partido gobernante por un muy bajo porcentaje. Esa es la realidad.
La opinión pública está muy clara: condena la siempre inoportuna intervención del presidente Fox. Pero la gran mayoría considera a Calderón legítimo, 75 por ciento. Sobre ese territorio se erige el PRD en juez último y decide interponerse en la unción final que, por cierto, es un mandato constitucional. No se trata de manifestar inconformidad que toca a uno de cada cuatro electores. De ser así bastaría con no asistir a la ceremonia o simplemente voltearse de espaldas a la tribuna, escena que sería transmitida urbi et orbi. Eso no basta, el PRD quiere “impedir” que Calderón acceda al poder. La consigna no es seria. Cierta indefinición constitucional garantiza que eso no será así. La ceremonia se llevará al cabo. De alguna manera todos lo intuimos y por ello cedemos al chantaje.
Pero el problema es de principios. El mismo partido que se erige en censor de la violencia intrafamiliar o contrario a cualquier manifestación de violación a los derechos humanos o de la discriminación, de pronto acepta a la violencia como estrategia al más alto nivel.
De hecho al impedir la toma de posesión estañan rompiendo la continuidad de la vida constitucional del país. Esa ceremonia de transmisión pacífica del mando en uno de los tres Poderes de la Unión es pieza central de la civilidad. La toma de posesión es un acto particularmente importante en un México que hereda la tradición de violencia entre titulares del Ejecutivo. Llegar a ella costó muchas vidas, mucha sangre. Ahora resulta que los progresistas nos reviven la etapa de barbarie. ¡No me gusta el resultado, por ello impido con violencia que ejerzas el poder o por lo menos lo finjo! Ese es el razonamiento implícito.
La pedagogía que se desprende de tal actuación es terrible. Cuando no se está de acuerdo con un hecho jurídico --la decisión del Tribunal Electoral lo es-- se vale acudir a la violencia. Pinochet y su grupo se cansaron de Allende --que era el Presidente constitucional-- y recurrieron a la violencia. En su escala de valoración salvar a la patria bien valía unos cuantos muertos. Ya con el expediente de la violencia abierto, cada quién se inventa sus justificaciones y eleva la cuota a su antojo. Habrá quien alegue en descargo que se trata de una violencia a la mexicana: gritos, empellones, alguna nariz rota y se acabó. Pero en esa forma de razonar también se otorga licencia para ser violento. Hay así violencia pesada y ligera, “light” para estar a tono con los tiempos.
Es el mismo argumento que utilizan las policías para ser un poco violentos con los detenidos, nada más un poquito de tortura. La versión del esposo que golpea a su mujer para que entre en razón es la misma. El maestro que golpea al alumno para que “entienda” tiene su explicación para ser violento. Por esa vía cada uno encontrará sus justificaciones. En privado muchos defienden a la violencia como una alternativa válida.
Lo increíble del caso es que el argumento a favor de la violencia proviene de una institución de interés público como lo es el PRD. Una institución que todos financiamos y que, por lo visto, no ha entendido que parte del pacto esencial de toda vida democrática es cancelar el uso de lo violencia. De cualquier la violencia. Todo indica que el próximo l de diciembre veremos un intento de golpe de Estado. Lo fallido o exitoso de la maniobra no cambia la intención que expresamente es la de impedir la continuidad republicana. Eso es lo que se busca. El hecho quedará inscrito en la historia política de México, será parte del registro de violencia que incluye la ejercida en contra de ferrocarrileros, médicos, estudiantes, al 68, al 71, la APPO o Ulises Ruiz y demás. Es lo mismo.
La segunda fuerza política del país ha decidido ser del bando de Díaz Ordaz. Me imagino que este último personaje tuvo sus justificaciones: defender al país del “comunismo”, salvar a la patria o yo qué sé. Lo increíble es que Díaz Ordaz no se reclamaba demócrata y los golpistas “light” de hoy sí. Hay otra posibilidad, que todo sea una faramalla. De entrada saben que no impedirán que Felipe Calderón sea el próximo Presidente. Que todo sea una absurda puesta en escena producto del vacío de argumentos. Que sea una payasada llevada a la máxima tribuna del país. Que la violencia ligera sea parte de una comedia que el PRD no sabe cómo desmontar porque quieren mantener viva la opción de la política cerril. Que ni siquiera se hayan dado cuenta de que la primera convicción de un verdadero demócrata es cancelarse para sí mismo a la violencia como recurso. Que la verdadera tragedia mexicana comienza por reconocer que estamos ante un grupo de farsantes.

Plan Peje


Enrique Galván-Duque Tamborrel

La obstinación revela a un ignorante

Hace algunos años hubo un equipo de fútbol que tenía como característica jugar muy alegre y bonito, pero que no metía goles –como dicen en mi tierra-- “ni yendo a bailar a Chalma”. Su propietario, un español nacionalizado mexicano, cuando ganaba su equipo, muy eventualmente obviamente, alababa a medio mundo empezando por el cuerpo arbitral. ¡Ah! Pero si perdía --que era lo más común-- despotricaba contra medio mundo, empezando por el cuerpo arbitral, a quienes no bajaba de ciegos y vendidos. Se le olvidaba siempre que en el deporte de las patadas se gana metiendo goles.
El Peje me hace recordar esa historia, pues una vez anunciado por el IFE que había perdido la votación, arremetió con todo contra el IFE, sus consejeros y los miles de colaboradores, acusándolos de marranos, corruptos, pillos y una gran cantidad de cosas más, llegando al extremo de acusar a su propia gente de vendidos. Aunque lo más seguro –por la forma en que han actuado sus paniaguados-- es que ya tenía preparados documentos –apócrifos desde luego-- y argumentos para atacar, pues ya vislumbraba la posible derrota con base en las últimas encuestas, aunque en público se burlaba de ellas y no las bajaba de mañosas y vendidas.
Total que ha arremetido con todo, no ha dejado títere con cabeza. Al que no está con él lo acaba, es el Mesías, el iluminado, el esperado. Organiza unas manifestaciones multitudinarias, plantones, bloqueos y qué se yo cuantas cosas más, a costo obviamente altísimo. ¿De dónde sales los fondos necesarios? ¿Quién las paga? Son dos incógnitas que quedan sin respuesta, y más con el Peje que es enemigo de la transparencia. Es su ley y para él es la que vale. No quiero ser mal pensado pero, en primera instancia, se me antoja pensar que del presupuesto del Distrito Federal o lavado de dinero del narcotráfico.
Leí ayer (27-07-2006) un artículo del periodista Carlos Ramírez, cuyo contenido se me hizo muy interesante, por lo que a continuación transcribo parte del mismo:
«Los tiempos legales entraron en su propio tiempo. Los tiempos políticos seguirán sobrecalentando el ambiente. López Obrador va a dedicarle toda su energía la próxima semana a desvirtuar el conteo electoral del 2 de julio para crear un ambiente de sospecha y de presión política sobre el Tribunal Electoral. Su estrategia va en un doble carril: el legal y el callejero. Lo malo del legal es que sus quejas no cumplen con las exigencias de la ley; por eso tiene a la mano la presión callejera.
Y como el elemento central de su estrategia, la reiteración día a día, mañana, tarde y noche, de que fue un fraude. Lo malo es que el análisis de la estrategia de López Obrador lleva a la conclusión de que no busca limpiar el proceso electoral sino promover la anulación de las elecciones presidenciales y, si hay espacios, de las legislativas. Es extraño que nada diga del DF, donde la elección de Estado estuvo a cargo del PRD en contra del PRI y del PAN.
No es difícil adivinar los comportamientos del candidato presidencial perredista. Por eso, el fondo del asunto se puede resumir en un juego de palabras: mejor defraudado que derrotado. A lo largo de casi toda su vida política, López Obrador nunca ha aceptado una derrota. Ni en las urnas, ni en tribunales, ni es las circunstancias. Es, por tanto, un hombre infalible. Nunca ha aceptado un error. Cuando ha perdido, su salida es arrebatar. Por tanto, se sabía desde el principio que él no había entrado a las elecciones presidenciales del 2006 para competir democráticamente por la presidencia de la república sino para ganar. De ahí que el conflicto postelectoral haya estado cantado desde el principio.
A lo largo de casi seis años, López Obrador manejó el gobierno del DF para ganar la candidatura presidencial; cuando Cuauhtémoc Cárdenas se quiso atravesar con su argumento de que primero el proyecto y luego el candidato, López Obrador le quitó el partido. A lo largo de cinco años López Obrador realizó encuestas matutinas para ocupar el espacio y fijar la agenda política, pero con el propósito de generar consensos, ponerse adelante en las encuestas y realizar con presupuesto público la precampaña presidencial más larga y costosa de la historia; cuando lo acusaron de mal usar recursos, López Obrador acusó a sus adversarios de complotistas. Y cuando hubo ya candidatos formales y la competencia fue abierta y las encuestas bajaron al puntero, López Obrador acusó de corruptas a las encuestadoras.
López Obrador, por tanto, estaba preparado para ganar, no para competir y, eventualmente, perder. La derrota no forma parte de su escenario político y psicológico. Por eso ha profundizado su batalla contra las instituciones electorales: mejor desprestigiarlas que aceptar su derrota. Su reiteración de que “yo gané” carece de mecanismos probatorios o de elementos comprobables. Es, como todo en él, un acto de fe: el privilegio de la certidumbre, la imposición de las certezas. Su comportamiento ha sido en esa lógica: mejor anular el proceso electoral que aceptar la derrota. Un iluminado, sería el razonamiento, no puede perder. Es imposible que pierda. Imposible. Imposible. Imposible.
Lo que viene en las próximas semanas está en esa lógica. Pero a costa de reventar los avances democratizadoras de más de diez años. Si las instituciones han sido imperfectas, hay procesos legales y legislativos para mejorarlas. Pero no para destruirlas. Los ataques de López Obrador contra el IFE y el Trife quieren ser mortales; no obligarlos a algo, sino desaparecerlos del mapa. ¿Y qué hicieron el PRD y López Obrador para evitar irregularidades? Nada. Cuando el IFE y el Trife se ajustaron, el PRD no presentó ninguna propuesta para ponerle candados de seguridad. Hoy tampoco hay denuncias sino condenas.
No hay, pues, comportamientos democráticos. Hay presiones, amenazas, condiciones, agitaciones. Pero ocurren en un esquema legal que tiene sus reglas y sus tiempos y sus condiciones. López Obrador, sin embargo, nada respeta: quiere imponer su voluntad. No trata de pelear su elección sino de imponer sus criterios: o le dan la presidencia o pedirá la anulación de las elecciones. Hoy dicen que no, pero López Obrador telegrafió sus intenciones al sacar a las masas a la calle. Ahí se localiza la inestabilidad y la violencia social. Y hay comenzado a mostrar indicios: las agresiones contra instalaciones de Banamex y Sabritas. De eso se trata: o el poder o el caos. Así de sencillo.
Los esquemas del análisis ya se agotaron. Imposibles de aplicarlos en una voluntad de niño caprichudo y rezongón. Imposible de ir más allá con quien no entiende más razón que la propia. Imposible la inteligencia ante una mente obtusa. Imposible el raciocinio ante quien utiliza la inteligencia --a los intelectuales-- como grupo de choque contra instalaciones de Banamex. Por tanto, a López Obrador hay que tratarlo como él trata a los demás: sin concesiones. López Obrador perdió las elecciones. El rayito de esperanza quedó sin energía. El gallo peleador fue desplumado. Así de simple. Perdió y ni modo. Podrá hacer lo que quiera y podrá lograr, con la amenaza de una insurrección, que se anulen las elecciones. Pero aún así no podrá borrar de la historia política del país el hecho histórico de que perdió las elecciones.
La semana que viene será difícil, llena de inestabilidades. La guerra de López Obrador contra las instituciones electorales no tiene límites. Y sus generales de batalla, Manuel Camacho y Ricardo Monreal, están comprometidos en la tarea. No hay negociadores. Para qué si no hay nada que negociar con alguien que preferirá incendiar al país que aceptar la derrota.
Así que hay que prepararse para lo que viene: entregarle a López Obrador la presidencia o el caos».

Qui nolit audire sermonem, imposibile est nisi quod sit bestia. (El que no quiere oír, no puede ser sino una bestia)