miércoles, 10 de octubre de 2007

El mito de Andrés manuel López Obrador

Enrique Galván-Duque Tamborrel

Ha pasado más de un año en que sufríamos a diario los embates de la demagogia de López Obrador. Recuerdo como cada día, paso a paso, iba cayendo y tragándose sus propias palabras. Su exacerbante paranoia, egolatría y soberbia lo iban carcomiendo poco a poco. Al final de su campaña se sentía iluminado del cielo, era, según decía, la esperanza, y, aunque no lo expresaba abiertamente, se sentía “EL SALVADOR DE LA PATRIA” --¡EL MESIAS!

Su exacerbante paranoia lo llevó a ordenar que se bloquearan importantes calles de la ciudad de México, causando con ello no sólo molestias a los habitantes de la gran metrópoli, sino un enorme costo económico que ni el mismo se la ha imaginado. Y los que es más triste es que los que más pagaron por ello fueron precisamente los que menos tienen, o sea los que según él defiende, vaya ironía.

Así las cosas, Andrés Manuel poco a poco, o si se quiere a pasos agigantados –para el caso da igual-- va perdiendo adeptos, lo que demuestra que muchos, como se dice en el argot beisbolístico: “se fueron con la curva” sin razonar y ahora que, al ver la realidad, lo hacen, se dan cuenta de su error de apreciación y reculan como es lógico.

Pero como López Obrador sigue montado en su mula –de ahí no se va a bajar aunque lo tumbe-- continúa dando lata a diestra y siniestra sin darse cuenta del gran mal que le está haciendo al país, “a la patria a la que tanto dice amar”. Mucos de los borlotes que surgen aquí, allá y acullá, como los de los APPOS y CNTE son alimentados por él, y no dudo que también tenga que ver con los atentados de EPR –recordemos sus tomas de pozos petroleros en su natal Tabasco.

Otra daño para su “amada patria”, quizás el más grande e irreversible porque se hace a los niños y jóvenes, es el respaldo que les ha dado a los maestros de la CNTE, quienes paralizan en cualquier momento y a su capricho la educación. En esto además es totalmente incongruente en cuanto a lo que pregona, ya que aproximadamente el 90% de los niños y jóvenes estudian en las escuelas públicas, que son precisamente las que controlan los maestros centenistas, y que salen de las aulas mal preparados, contra un 10% que estudia en las escuelas privadas en donde no existen problemas con los maestros, y que, por razones obvias, salen mejor preparados. Resultado de esto es que cuando entren al mercado del trabajo los segundos tendrán los mejores trabajos. Salen sobrando las conclusiones a este asunto.

AMLO tiene un “ligero” parecido a Su Majestad Hugo Chávez en cuanto a su actuar: “aquí sólo mis chicharrones truenan”. Y no digo a Fidel Castro Ruz por respeto a la vejez de este, aunque si recuerdo sus albores entonces si hay similitud.

Veremos que pasa a través del tiempo, aunque no augura nada bueno.

Ebrard el mentiroso

Fuente: Yoinfluyo
Autor: Godofredo Rivera

En economía se define a la frontera de posibilidades de producción como una curva que muestra las diversas combinaciones de bienes que puede producir la economía dados los factores de producción y la tecnología de producción existentes.
Un ejemplo clásico de libro de texto, es la disyuntiva entre producir más mantequilla o más tanques de guerra. Lo cierto es que si se produce más mantequilla, se debe renunciar a producir tanques de guerra y viceversa. Es decir, en la economía los recursos son escasos, limitados, y para que haya una asignación exitosa de los mismos, se debe tomar en cuenta el costo de oportunidad.
Si produzco más tanques de guerra, debo de estar consciente de que deberé renunciar a producir cierta cantidad de mantequilla (ese es mi costo de oportunidad). Lo anterior se debe a que los factores de la producción como capital y trabajo no existen en cantidades infinitas, por lo que si me inclino a producir más de un bien, deberé limitarme a la cantidad disponible de trabajadores y máquinas.
En alguna entrevista, cuando era candidato a la Jefatura del DF Marcelo Ebrard, le escuché decir que en la economía los recursos son escasos y que si queremos producir más mantequilla debemos renunciar a producir tanques de guerra. ¡Wow! ¡Increíble!, pensé, ¡un político que tiene cultura económica! El tiempo me desilusionó brutalmente.
No sabemos si Ebrard se aventó aquella declaración producto de que alguien “le sopló”, o de plano se le hizo fácil opinar sobre un concepto “dominguero”, del que no tenía la menor idea. A la luz de los recientes acontecimientos presupuestales del DF, sospechamos lo segundo.
Primero, fueron sus decisiones de consolidar el populismo de López y proseguir y aumentar toda la gama de subsidios generalizados. Luego salió con sus propias puntadas populistas (tenía que darle un toque que lo diferenciara del populismo de López) como organizar bailes de quinceañeras en el Zócalo, construir playas artificiales, expropiar predios arbitrariamente -bueno, en esto sí se parece a López-. Y la última, montar pistas para patinar en hielo en el Zócalo, después fue chillar para que Hacienda diera su aval para la reestructuración de la deuda del DF.
En pleno lloriqueo, Ebrard juró y perjuró que la disminución de recursos destinados al pago de intereses de la deuda, liberaría dinero (1,500 millones de pesos anuales) que sería destinado para bienes públicos urgentes para los defeños como el mantenimiento del drenaje profundo, así como mayores inversiones en infraestructura hidráulica y en transporte no contaminante como el metro. A los pocos días de que Hacienda diera su aval, Ebrard nos salió con un nuevo programa populista, un nuevo subsidio para estudiantes de bachillerato del gobierno. El costo anual: 1,200 millones de pesos. De nuevos recursos a infraestructura y a transporte, nada. Primera artera mentira de Ebrard.
Semanas después, luego de obtener nuevos financiamientos en la Bolsa de Valores y de endosar deuda a las siguientes generaciones (si usted es joven, amigo lector, sus hijos terminarán pagando los populismos del PRD en las siguientes tres décadas), anuncia en su primer informe de gobierno, con bombo y platillo, un seguro de desempleo para los defeños, que de seguro no tiene nada, pues es un vil subsidio que no está fondeado para el futuro, lo que significa que sólo se sostendrá con más deuda. Costo anual aproximado: 500 millones de pesos (cifras del propio gobierno defeño, pero hay analistas que estiman un costo mayor). No, así no funciona un seguro de desempleo; el dizque seguro de Ebrard es una nueva sangría para las finanzas de la ciudad. El seguro de desempleo de Ebrard sólo garantiza más deuda y más años -además de los anunciados- en que los defeños estaremos hipotecados. Segunda artera mentira de Ebrard.
En pleno informe, culpa del desempleo a la política económica del gobierno federal. Perdón, pero si no fuera porque el gobierno federal ha sido cauteloso en el manejo de las finanzas públicas (responsabilidad que viene desde el sexenio de Zedillo y que Fox decidió continuar), el GDF no habría obtenido ni disminución en el pago de intereses, ni aumento en el plazo para amortizar su deuda. Es más, el DF ya estaría en plena quiebra técnica y los defeños sufriendo una fuerte alza en los impuestos locales. Esta es, por tanto, la tercera mentira de Ebrard.
No acaba aquí el asunto. Con el nuevo impuesto aprobado a las gasolinas, el DF obtiene del cielo más recursos. De acuerdo a su propia aritmética, Ebrard afirma que lo perjudica la forma en que se distribuirán entre las entidades dicho impuesto, por lo que ve muy difícil destinar recursos a transporte y a infraestructura. Cuarta mentira de Ebrard. Para empezar, con el nuevo impuesto, dos de las entidades más beneficiadas de la reforma fiscal recaudatoria son el DF y el gobierno del Estado de México. Lo que pasa es que Ebrard usa el criterio de reparto (distribución del impuesto gasolinero en función del tamaño de la población) como pretexto para “lavarse las manos” de su irresponsabilidad fiscal, de su populismo, que ya rebasó al de López. La salida perfecta, “no hago obra pública urgente, pues el gobierno federal nos ha perjudicado”, vaya cinismo.
Quinta mentira: Ebrard patalea por un aumento en la tarifa del agua (del 18%) impuesto por la Comisión Nacional del Agua. Afirma que es en venganza a que impugnó la reforma fiscal que aprobó el Congreso. A ver, ojo, la Comisión Nacional del Agua, como ente federal fija las tarifas, pero el que cobra es el GDF, así que la decisión de aumentar o no el costo del metro cúbico de agua recae finalmente en el mismo GDF. Ebrard lo sabe y sólo se acuerda de lo que le conviene.
No, definitivo, Ebrard no conoce la frontera de posibilidades de producción. Si conociera dicha curva, sabría que los recursos son escasos y que a medida que aumente el gasto en programas populistas, menos recursos disponibles quedarán para bienes públicos esenciales para los defeños como seguridad pública e infraestructura hidráulica y de drenaje. Ebrard ignora -o no quiere reconocer- el enorme costo de oportunidad que para los defeños representa su derroche fiscal.
Ebrard presume que la Ciudad de México es la de “mayor inversión social” en la República. Vaya manera elegante de llamarle a los programas populistas. No, a 10 años de que el PRD tomó el poder, el DF es la entidad más endeudada (45 mil millones de pesos), con mayor desempleo en adultos (7% en comparación con la tasa nacional de 3.9%), y con mayor desempleo entre los jóvenes (13.6% comparado con la tasa nacional de 6.5%). Ahí está, ahí está Ebrard el mentiroso y la Ciudad de la desesperanza.
De miseria, nuevamente los políticos mexicanos. Ahora quieren linchar a Fox, todo porque una revista (de las llamadas del corazón) sacó fotos de su rancho remodelado. Ahí están diciendo que eso “ofende a México”, que eso muestra la corrupción del expresidente. A ver, el que acusa, está obligado a probar, y estos no han probado nada. Lo más seguro que es otra bola de humo. Por lo pronto, el PRI ya chantajea de nuevo, y ya amenaza con unirse al PRD para no aprobar el presupuesto de egresos del 2008 a menos que se investigue al expresidente. Vaya hipocresía y miseria priísta, ya ni la chiflan. Ya no se acuerdan cómo ellos sí han protegido a gobernadores y líderes sindicales corruptos (aún sabiendo de pruebas fehacientes). Hipocresía, miseria humana y cinismo.

viernes, 28 de septiembre de 2007

¡VIVA MÉXICO!

Fernando Sánchez Argomedo
Fuente: yoinfluyo.com


¡Viva México!, grito que muchas generaciones de mexicanos hemos escuchado cada vez que se acercan las fiestas patrias, pero ¿qué significado tienen para nosotros esas palabras?
Recordar nuestra independencia como nación es como recordar aquella vez que como personas sentimos que ya no dependíamos de nuestros padres. Para algunos fue tal vez un momento de mucha alegría y para otros tal vez de mucha tristeza.
Sin embargo el ser independientes conlleva una serie de realidades que no alcanzamos a comprender del todo. A partir de ese momento comenzamos a transitar por el mundo con una perspectiva muy diferente.
Esa nueva perspectiva tiene dos efectos muy claros: por un lado implica hacernos totalmente responsables de nuestros propios actos y por otro lado implica que las cosas que hagamos tendrán un color y una tonalidad muy particular lo cual es consecuencia de todo lo que hemos sido antes, de lo que nuestros padres, familiares, tutores y maestros nos enseñaron y que al final dejaron grabado en nuestra mente: sentimientos, experiencias, historia, información, etc.
En efecto, a pesar de ser independientes no podemos olvidar lo que somos porque lo llevamos mucho muy adentro y forma parte de nosotros mismos, y nos ayudará a enfrentar todo lo que vivamos en adelante.
De la misma forma que sucede con nosotros sucede con nuestra Patria, al final el concepto de Patria, nación, terruño, no tendría sentido, si el sentido no se lo diéramos las personas. Es por ello que este territorio tiene un gran significado para cada uno de nosotros. Nos lo debemos a nosotros mismos y a todos y cada uno de los que han pisado, nacido, vivido y dejado su huella imborrable en esta maravillosa tierra.
Por tanto no podemos ignorar nuestro pasado, al contrario debemos valorarlo y sacar el mejor provecho de aquello que nos ha forjado como nación. A la vez debemos desechar aquello que ha significado conflicto y desunión.
Hacemos lo que hacemos, porque somos lo que somos, diría el filósofo. Así es y también aplica a este nuestro gran país llamado México, nuestra fundación como nación, nuestra historia se remonta a cientos de años atrás y se ha ido forjando con el tiempo y con las experiencias vividas, momentos difíciles y momentos de alegría, todo eso nos ha creado un carácter, una forma de ser que aunque no lo queramos o menospreciemos parte de ella, va impresa en nuestras costumbres, tradiciones, arquitectura, arte, música y todas las manifestaciones culturales que tenemos.
Que gran sentido tiene para nosotros la expresión “amor a la mexicana”. También es aplicable al “sazón a la mexicana”, “alegría a la mexicana”, baile, trabajo, tesón, etc. todo ello “a la mexicana”.
Somos orgullosamente mexicanos y en septiembre celebramos nuestra independencia, independencia que no nos debe hacer olvidar de donde venimos y que nos debe ayudar para definir hacia donde queremos ir.
Desafortunadamente el rencor y la desunión, propia también de los seres humanos, nos ha llevado a ignorar parte de lo que somos y esconder parte de nuestra historia, todo lo que hemos vivido, bueno para unos y malo para otros. Todo ello forma parte de nosotros y no debemos ignorarlo. Por eso hemos planteado siempre en yoinfluyo.com que es importante reconciliarnos con la historia y aprender a reconocer y ver los hechos como son, sin manipulaciones ni sesgos de ningún tipo. Como en toda historia tendremos aspectos con los que estaremos de acuerdo y con otros que no, pero el ignorar los hechos y la realidad no nos hace bien como nación.
Al igual que como persona es importante conocer y saber que nuestro presente se debe a nuestro pasado y es la base de nuestro futuro, en México todos los mexicanos debemos reconocer que no podemos construir de cero a partir de hoy, somos el fruto de cientos de años, del encuentro de dos culturas, de la madurez causada por diversos sucesos, encuentros y desencuentros, guerra y paz, heroísmos y traiciones.
Por ello debemos celebrar que somos un Nación independiente y que gracias a ello podemos aportar al mundo algo especial, por lo que somos, por ese diferenciador picaresco, por esa alegría incomparable, por ese calor humano que arrebata a quien llega y convive con nosotros, por esa cultura llena de riqueza, de color, sabor y amor a la mexicana.
Así como queremos lo mejor para nosotros mismos, no podemos dejar de querer lo mejor para nuestra Patria y lo mejor no es algo externo ni etéreo, lo mejor para nuestra patria somos nosotros mismos, lo mejor de todos y cada uno nosotros.
Si queremos un México ganador como algunos han dicho, debemos ser ganadores; si queremos un México unido debemos tener una actitud de unidad para con todos.
Estos tiempos en los que las divisiones y las visiones individualistas y de grupo están a la orden del día el llamado es a la Unidad, la verdadera unidad que comienza en cada uno de nosotros. ¿Que significa esto?, el llamado a la unidad es un llamado a la justicia que va mas allá de la tolerancia. Como parte de la virtud de la justicia necesitamos en nuestra nación vivir una virtud que realmente nos pone en el camino de la unidad: la amistad.
Que este septiembre, mes de la patria, mes de nuestra independencia, hagamos el mayor esfuerzo en vivir la amistad, en buscar hacernos amigos hasta de nuestros “enemigos”, es la amistad el mejor camino para construir desde las entrañas de este país un México renovado, verdaderamente ganador y como lo hemos dicho un sinnúmero de veces en yoinfluyo.com, un México que tiene mucho que aportar al mundo, siendo y reconociendo lo que es.
No nos dejemos llevar por los mensajes de desunión y confrontación, antes hagamos un esfuerzo mayor para que con amistad y con bien demos testimonio entre nosotros y de cara al mundo, y cuando digamos Viva México no olvidemos que México somos todos.
¡Viva México!



jueves, 20 de septiembre de 2007

UN VILIPENDIO INJUSTO

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

“El esfuerzo por llevar una vida intachable y no dar que decir,
desata la calumnia en torno al virtuoso”
Querien Vangal

Hace un poco más de veinte años, si mal no me acuerdo fue por allá de 1981, conocí, en el hotel en que yo acostumbraba hospedarme durante mis continuos viajes a la Ciudad de Oaxaca, a un extranjero a quien le gustaba con cierta regularidad, según me dijo, viajar a nuestro país e invariablemente, cada vez que venía gustaba de estar la mayor parte del tiempo en Oaxaca. En realidad yo tenía alquilado permanentemente un cuarto en dicho Hotel, pues, por mi actividad profesional, mi estancias en esa ciudad eran, en promedio, de casi el 50% de mi tiempo, o sea alrededor de 15 días cada mes; así es que no era difícil que cada vez que él venía coincidiéramos, pues además él también invariablemente paraba en el mismo hotel.

Al cabo de muchos encuentros acabamos por hacer una buena amistad; como regularmente, como sucede en este tipo de relaciones, nos encontrábamos en el restaurante del hotel a la hora de la comida o de la cena, dando lugar a que tuviéramos largas pláticas de sobremesa, al calor obviamente de un sabroso café, acompañado no pocas veces de un brandy. El era (o es, la última vez que lo vi fue a mediados de 1989) originario de Holanda pero ya tenía como diez años de tener la nacionalidad estadounidense y era (o es) profesor de sociología en un colegio en Chicago. Konrad, como se llamaba o se llama, era un verdadero enamorado de Oaxaca y le fascinaba el estudio de las etnias del sureste mexicano, principalmente de las oaxaqueñas, y las estudiaba con verdadera pasión.

Un buen día lo encontré verdaderamente contrariado pero no quiso decirme el por qué ---finalmente nunca lo exteriorizó, cuando menos a mi---, pero eso no fue obstáculo para echar nuestra acostumbrada plática, lo que obviamente coadyuvó a tranquilizarlo. Ya entrados en la conversación, muy serio me dijo: “Una de las cosas que más admiro a los estadounidenses es que quien sea que llega a tener una posición económica holgada, no se diga de los ricos, siempre tienen la bolsa abierta para ayudar a crear instituciones de beneficencia social, asilos. Hospitales, escuelas, etc. De esto deriva que los grandes hospitales y universidades con sus centros de investigación estén subvencionados por las fundaciones creadas por los hombres de las grandes fortunas. El colegio donde yo imparto mi cátedra, que es muy importante, es un ejemplo de ello, yo mismo no podría viajar como lo hago para estudiar e investigar y así mejorar mis conocimientos que después trasmitirlos a mis alumnos, sino fuera por ese tipo de apoyo. Es por esto que me causa verdadera extrañeza, y porqué no decirlo, un verdadero dolor que aquí en México, cuando alguien quiere ayudar en ese aspecto, inmediatamente aparece la critica cruel que quiere destruirlo. Es por esto que aquí está mucho muy limitado ese tipo de acciones”.

No puedo menos que acordarme de esa plática con Konrad cuando leo actualmente, casi a diario, la serie de críticas llenas de falacias y diatribas, de que es objeto Marta Sahagún. Le adjudican toda clase de acciones malditas y, aunque sean falacias, los medios se encargan de hacerlas grandes verdades, para esto se pintan solos tanto los escritos como los electrónicos.

Sublimes en sus denuestos e inventivas son tanto los artículos de María Sherer Ibarra, Dense Dresser, José Gil Olmos, Judith Amador y otros en la revista Proceso, como en sus respectivos libros Olga Wormat, Guadalupe Loaeza y Sara Selchovich. Tal pareciera que no hay en nuestro ámbito nada más importante que buscarle algo, cualquier cosa, a Marta Sahagún.

¿Qué ha hecho de malo Marta?, perfecta no es desde luego, pero estoy seguro de que sus actos están regidos por una ética moral sincera y un alto espíritu de servicio hacia sus semejantes. Que aprovecha su situación de esposa del presidente para obtener fondos para su obra social, ¡claro que sí!, tonta sería si no lo hiciera, pero lo que obtiene no es para su goce y disfrute, es para ayudar a mucha gente que lo necesita: niños, mujeres, ancianos, estudiantes, en fin a cuanta gente puede. De una cosa estoy seguro, si fuera una señora común y corriente no conseguiría ni el saludo, bueno probablemente éste sí, pero hasta ahí. ¿Cuántas primeras damas de la nación han hecho la labor que ha hecho, y está haciendo, Marta? Pero, ¡claro!, es precisamente por esto que hay que tirarle a ultranza, así “semos” los mexicanos.

¿Qué venganza quisiste
ayer del envidioso
mayor que estar él triste
cuando tú estás gozoso?
¡Ah envidia, raíz de infinitos y carcoma de las virtudes! Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo: que el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabia.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Un triunfo para las instituciones

Enrique Galván-Duque Tamborrel

Con la resolución unánime por la que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aprobó el dictamen del cómputo final y la declaración de validez de la elección presidencial y la consecuente entrega de la constancia de Presidente electo a Felipe Calderón Hinojosa, se pone fin al proceso electoral 2006. Los mexicanos debemos festejar que las diferencias jurídico-electorales entre los contendientes se resolvieron por la vía de la legalidad y por los cauces institucionales.
Gracias a que hoy contamos con instituciones sólidas como el IFE y el Tribunal Electoral, que mostraron actuar con profesionalismo, imparcialidad y en estricto apego a la ley, podemos tener la certeza de que nuestros votos contaron, que las elecciones fueron válidas y que tendremos un Presidente legítimo para el período 2006-2012.
Aún quedan conflictos políticos por resolver, pero la legalidad de la elección ya no puede ponerse en duda. Así lo decidieron los propios partidos políticos cuando, al aprobar las leyes electorales que nos rigen, apostaron por la vía jurídica para resolver sus diferencias electorales y optaron porque existiera un Tribunal Electoral, ajeno a las exigencias de cualquier partido, para poner fin a los conflictos postelectorales.
Con base en criterios objetivos utilizados durante los diez años de experiencia del Tribunal, mismos que se han aplicado con independencia de favorecer o perjudicar a cualquier partido político o candidato, los Magistrados analizaron detalladamente cada uno de los hechos denunciados y las pruebas ofrecidas en las impugnaciones. Incluso, con una actitud garantista y antiformalista, se superó el rigorismo jurídico tradicional para atender todas las peticiones de la Coalición por el Bien de Todos.
Después de este análisis exhaustivo, la Sala Superior resolvió declarar la validez de la elección presidencial por haberse observado los principios constitucionales para que la elección sea considerada libre, auténtica y legítima. El Tribunal estimó que, en la gran mayoría de los casos, las irregularidades no quedaron demostradas ante la ausencia de pruebas suficientes. Tampoco quedó acreditado que las irregularidades fueran lo suficientemente graves y determinantes para afectar los resultados de la elección o que tuvieran un impacto en los electores que hubiera podido cambiar el sentido de su voto.
De esta forma, se procedió conforme a la ley a expedir la constancia de Presidente electo a favor de Felipe Calderón Hinojosa, por haber obtenido 233,831 votos más que Andrés Manuel López Obrador.
Como lo señalaron los Magistrados durante la sesión del pasado 5 de septiembre, en toda democracia la diferencia de un voto es suficiente para garantizar el triunfo y dar legitimidad al ganador. El Tribunal ha resuelto en distintos casos que un voto de diferencia cambia el resultado y esto ha beneficiado o perjudicado a todos los partidos por igual.
En el dictamen sobre el cómputo final y la declaración de validez de la elección presidencial, que aparece publicado en la página de Internet del Tribunal, en ánimo de garantizar absoluta transparencia, se explican detalladamente los argumentos jurídicos en virtud de los cuales se desestimaron los argumentos de la Coalición y se consideró que las irregularidades aducidas no fueron lo suficientemente graves como para afectar los resultados de la elección.
Por lo que respecta a la petición de la Coalición de volver a contar los votos en la totalidad de las casillas electorales, los Magistrados puntualizaron que el Tribunal solo puede resolver conforme a lo alegado en juicio por las partes, de lo contrario, incurre en responsabilidad por actuar fuera de la ley. Por lo tanto, en lugar de solo haberse inconformado por el 35% de las casillas, consintiendo los resultados en más de 80 mil, se tendrían que haber impugnado todos los distritos para que el Tribunal contara con elementos para tomar esta decisión.
Las resoluciones jurisdiccionales, independientemente de los resultados de las elecciones, deben adoptarse por criterios estrictamente jurídicos. La presión política, la percepción ciudadana o a cualquier interés particular, no pueden estar por encima de la aplicación de la ley.
El Tribunal calificó como irregularidades algunas conductas cometidas por los partidos, empresarios y funcionarios públicos en el proceso electoral; sin embargo, estimó que no fueron determinantes como para alterar los resultados de la votación. La determinancia no es un criterio subjetivo, el Tribunal en distintas resoluciones y criterios de jurisprudencia ha establecido elementos objetivos para resolver si una conducta puede afectar de manera sustancial la libertad del sufragio.
Por lo tanto, para que pueda anularse la voluntad ciudadana, el Tribunal ha considerado que las violaciones deben de ser graves y generalizadas, es decir, que se haya afectado sustancialmente alguno de los principios rectores del proceso, de modo tal, que de no haberse realizado estas conductas, el resultado de la votación habría sido distinto.
Además las irregularidades deben quedar debidamente probadas, de lo contrario, el criterio es preservar los votos que hayan expresado válidamente la mayoría de los electores, porque el derecho constitucional al sufragio no debe ser viciado por las irregularidades e imperfecciones menores que sean insuficientes para acarrear la máxima sanción de anular una elección.
Así por ejemplo, al resolver sobre el uso de la propaganda negra por parte de los partidos políticos, la Sala Superior estimó que este tipo de publicidad afecta las bases con las que se debe desarrollar un proceso electoral democrático, porque demerita la imagen de las opciones políticas y reduce la posibilidad de que los candidatos se den a conocer por sus propuestas; sin embargo, de las pruebas aportadas por la Coalición, no encontró elementos con los que se pudiera apreciar que la voluntad ciudadana fue afectada de forma determinante por la propaganda negra o que se modificó la predisposición de los electores para votar en un sentido distinto.
La Sala Superior también consideró que la publicidad propagandística no es el único factor que influye en la voluntad del ciudadano. En el caso del candidato de la Coalición, se estimó que pudo haber influido negativamente en su contra el no haber asistido al primer debate organizado por el IFE o haberse expresado de forma irrespetuosa contra las instituciones o contra el Presidente. Esto pudo acreditarse con las encuestas que mostraron la disminución de las preferencias electorales a raíz de estas conductas, lo que no ocurrió en el caso de la propaganda negra.
Además, el Tribunal señaló que un partido o candidato no puede quejarse de imputaciones difamatorias o calumniosas de sus adversarios, cuando él mismo las haya realizado. Si lo hace, no se vulnera el principio de equidad.
Otro ejemplo sobre la forma en que se valoró el criterio de la determinancia, se encuentra en las consideraciones sobre las declaraciones del Presidente Fox durante el proceso electoral.
La Sala Superior estimó que si bien es cierto que la realización de declaraciones en contra o a favor de un candidato o partido, por cualquier funcionario público, es reprochable en cualquier etapa del proceso, esto no significa que el solo hecho de hacerlas afecte de manera grave la libertad del sufragio.
De las notas de distintos periódicos aportadas como prueba por la Coalición, se desprende que el Ejecutivo hizo distintas declaraciones en un ambiente de confrontación personal con Andrés Manuel López Obrador, mucho antes de que iniciar el proceso electoral, lo que produjo un constante intercambio de críticas y roces. Esto no es solo propio de los procesos electorales sino de cualquier sistema democrático plural, donde es normal que la oposición ataque al Presidente y que éste responda para defenderse. Por lo tanto, se aprecia una corresponsabilidad de ambas partes, lo que debe tomarse en cuenta para evaluar su influencia sobre el proceso electoral.
Además, la mayoría de las declaraciones del Presidente se hicieron de forma indirecta y metafórica, su extensión es breve, se presentaron en forma circunstancial a las ceremonias a las cuales asistía, en meses previos a la jornada electoral y solamente se hicieron en ocasiones aisladas. Aunado a lo anterior, el impacto sobre los electores se vio disminuido porque el Ejecutivo cumplió con el Acuerdo sobre la tregua navideña y con el Acuerdo de Neutralidad por el que suspendió la difusión de obra pública 45 días antes de la elección y la propaganda institucional conforme a lo acordado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Sin duda este proceso electoral nos deja grandes enseñanzas. Como lo señalaron los Magistrados del Tribunal en la sesión de calificación de los comicios, las elecciones adolecen de la falibilidad de la condición humana y por lo tanto, son perfectibles. El siguiente paso para seguir avanzando por el camino de la democracia, se encuentra en impulsar las reformas políticas y electorales que requiere nuestro sistema jurídico y cuya urgencia ha quedado en evidencia.
Corresponde primordialmente a los legisladores de todos los partidos el responder ante la ciudadanía que los ha elegido, asumiendo con responsabilidad esta tarea. La vía, una vez más, está en las instituciones. El Congreso de la Unión tendrá que presentar, analizar y aprobar las reformas necesarias. El mayor reto estará en la construcción de acuerdos para definir los términos de las modificaciones a la Constitución y a las leyes electorales; una vez promulgadas, estas serán las reglas del juego para los siguientes procesos electorales.
Los Magistrados del Tribunal Electoral fueron enfáticos al señalar que el orden constitucional y legal que regula la materia electoral es plenamente conocido por los partidos políticos, no sólo por contar con abogados y juristas especialistas en la materia, sino con legisladores que participaron en la elaboración de la ley. Con base en estas reglas los partidos estuvieron de acuerdo en competir en la pasada elección presidencial. En sus manos se encuentra ahora el aprobar las reformas que se requieren para generar mejores condiciones de competencia y demostrar su verdadero compromiso con México y con la democracia.
Los Magistrados del Tribunal Electoral fueron enfáticos al señalar que el orden constitucional y legal que regula la materia electoral es plenamente conocido por los partidos políticos, no sólo por contar con abogados y juristas especialistas en la materia, sino con legisladores que participaron en la elaboración de la ley. Con base en estas reglas los partidos estuvieron de acuerdo en competir en la pasada elección presidencial. En sus manos se encuentra ahora el aprobar las reformas que se requieren para generar mejores condiciones de competencia y demostrar su verdadero compromiso con México y con la democracia.

domingo, 16 de septiembre de 2007

El peso de la libertad


Querien Vangal

La libertad no es un don gratuito y objeto delujo y de juego:
se obtiene con una gran madurez de juicio, y se consolida
con una gran severidadde costumbres.

Es inútil hablar de civilización en donde no hay libertad. La civilización siempre dependerá de la libertad. La mordaza que los gobiernos suelen poner a la libre expresión del pensamiento, constituye el atentado máximo al adelanto espiritual de los pueblos. Cualquier mordaza a las libertades debe evitarse sin pérdida de tiempo pues sin libertad la vida no es vida.
Entre las fórmulas de expresión maravillosas que acuñó Cervantes, varias de ellas en verso, lo que aconsejaría revisar su estimación como poeta, cuento los que se comentaron en el libro «Cervantes clave española» y que son espléndidos en concisión: Y he de llevar mi libertad en peso / sobre los propios hombros de mi gusto.
Por lo visto, sentía que era menester llevar la libertad "en peso", lo que implica que pesa y puede causar alguna pesadumbre. La apelación al "gusto" no es menos interesante: sugiere cierta espontaneidad y a la vez una fruición. La libertad es algo que brota de uno mismo, complace, produce placer, y a la vez cuesta trabajo, exige esfuerzo, lleva consigo responsabilidad.
Si todo esto se tiene en cuenta y se practica, la libertad se consigue y perdura, puede salvarse de sus muchos riesgos; si se falta a lo que Cervantes proclamaba, puede enfermar, contaminarse, acaso perecer.
Si se me preguntara qué me parece más inquietante de la actual situación de México, diría que la frecuente infidelidad a lo que Cervantes prometía por su cuenta, al formular una exigencia perdurable del ejercicio de la libertad. Existen las condiciones para ello, el horizonte está abierto y no hace falta ningún heroísmo especial para tomar posesión de él. Otras veces no ha sido así, y la diferencia más profunda entre las personas reside en su disposición a no aceptar ese peso de la libertad, que puede ser considerable, aunque pocas veces abrumador.
Uno de los peligros mayores es la disminución o la extinción del gusto por la libertad; hay quienes sienten temor ante ella, y le tienen temor porque su exceso es malo en la mayor parte de las cosas.; otros, indiferencia, incluso falta de claridad: se dejan literalmente "empujar" por los que ejercen sobre ellos presión; no usan la libertad que tienen, y ni siquiera se dan cuenta de ello. Es lo que muestran las encuestas y sondeos que se multiplican, cuyos resultados son previsibles y que responde en su mayoría a una dejación de la libertad personal.
Pero hay otro fenómeno que a la larga resulta todavía más peligroso, y es la actitud de aquellas personas que tienen plena conciencia de lo que es libertad, que saben en qué consiste y la "ejercerían" si no reclamase ningún esfuerzo, si no tuviese peso. Saben lo que está bien y lo que está mal, lo que es decente y lo que no lo es, lo que tiene valor o carece de él --o tiene un valor negativo, como la falsedad--. Saben también lo que conviene o es dañoso, tal vez pernicioso. La libertad debe ser amplia; pero sujeta a un orden, y precisamente en esto radica la dificultad que muchos encuentran para ejercerla. Además, para ejercerla ampliamente se debe depender de los demás lo menos posible
Es posible que sientan un conato de ejercer su libertad, de seguir su "gusto" por ella; pero, llegado el momento de ponerla en práctica, renuncian a ella, desisten, aceptan la incoherencia. Regatean el esfuerzo requerido para sostener el peso de la libertad, aunque no sea excesivo. La mayoría de las veces no es gran cosa, no expone a fieros males, si se la mantiene alegremente en vilo no pasa nada. Ahora bien, se debe entender que la libertad consiste en hacer todo lo que nos plazca, pero sin perjudicar a nadie. Además, la única forma de salvar la libertad es aceptando que se administre. Vivir ampliamente… ¡y dejar vivir a los demás!
En la vida del ser humano existe una época muy corta, en la que se es libre relativamente; pero como le gusta vivir encadenado; poco a poco, día a día; hora por hora, va forjando las cadenas y grillos que lo han de aprisionar hasta el fin. Se puede vivir en una cárcel y ser libre, y se puede se libre y vivir como esclavo.
Tal vez se puede perder algún dinero, un puesto que se considera apetecible, una distinción, elogios, publicidad, el ingreso en un grupo que puede ser siniestro y peligroso, dentro del cual será difícil sentirse seguro. Poca cosa.
Esta tentación, tan difundida entre los que tienen responsabilidad y no podrían alegar ignorancia, engendra confusión. No se sabe dónde se está porque cuando se cree saberlo resulta que no es así, que aquel espacio ha sido ocupado por otros con los que no se contaba. "No se puede circular", decía Vasconcelos después de volver a México, tras nueve años de exilio, y durante muchos; efectivamente era así, y no circulaba apenas, se movía en limitadísimos círculos privados o bien ante el "público", los lectores o los oyentes que ejercían personalmente su libertad.
Esa coincidencia consigo mismo es lo que a veces falta. Lo que se piensa y se siente, lo que se inicia, lo que es la propia realidad, no se mantiene, es desmentido por los actos siguientes, es decir, el hombre se miente a sí mismo.
Cuando esto ocurre con demasiada frecuencia, resulta difícil respirar. Ha habido épocas y países en que esta situación ha sido tal, que la consecuencia era inevitablemente la asfixia. Normalmente no es así; para ejercer la libertad basta con quererlo, con no abandonarla, con no serle infiel.
Importa, más de lo que parece, salvar la coherencia propia, distinguir entre "las voces y los ecos", solidarizarse con lo que se estima y distanciarse --si es posible, cortésmente-- de lo que parece desdeñable o indeseable. Una de las mayores responsabilidades de los que tienen una figura pública y gozan de algún prestigio es no confundir a los demás, a la gran mayoría. No basta con mantener una apariencia decorosa; es menester no defraudar; y todavía más, no inducir a error, pecado gravísimo. Presentar como valioso lo que no lo es, denostar lo que está lleno de méritos o, por omisión, cubrirlo de silencio, es contribuir a la desorientación de los demás, de los que quizá no disponen de recursos para juzgar por sí mismos.
Cada persona "destiñe" --para bien o para mal-- sobre aquellas de que se rodea, con las que se asocia a los ojos de los demás. Esa influencia puede ser saludable y benéfica, si corresponde a las exigencias de la realidad. Si las desconoce y las pasa por alto, la consecuencia inevitable es la contaminación, el descenso de la calidad.
Es difícil ser inteligente en una sociedad que no lo es; si se mira la historia de los países habitualmente ilustres, se puede comprobar con todo rigor. No es fácil ser decente en un ambiente corrompido. En ambos casos se puede ser lo mejor, pero a costa de un gran esfuerzo que no todos están dispuestos a cumplir. Y hace falta además una dosis de clarividencia, una capacidad de distinguir, que no es universal.
Me preocupa tanto la decadencia que amenaza al mundo actual, y que todavía me atrevo a creer evitable, que miro con ansiedad sus síntomas, y siento alegría profunda cuando veo indicios de recuperación o defensa. Porque lo grave de las decadencias es que afectan a la misma realidad humana, y por eso es extremadamente difícil salir de ellas.
Haz llana tu vida cuando puedas. Rechaza compromisos superfluos, invitaciones, vanos pasatiempos, falsas distracciones. Así podrás ser más libre y estarás en condiciones de atender, sí, a los compromisos morales y sociales a que todo ser humano está obligado atender, pero siempre con libertad. No hay que olvidar que vivimos en comunidad y que el derecho de cada uno termina donde empieza el derecho del prójimo. Los que aman la libertad son siempre justos. Están con los oprimidos, los esclavizados, los desheredados, los virtuosos. Su principal característica es el poco aprecio que hacen de su vida e intereses, ¡siempre están dispuestos a dar de sí antes de pensar en sí!
La libertad significa responsabilidad; por eso le tienen tanto miedo la mayoría de los seres humanos. El único remedio eficaz es la apelación a la libertad de cada uno de nosotros, recordar el verso de Cervantes: tú mismo te has forjado tu ventura.
Y también del eterno Cervantes: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no puede igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mal encubre; por la libertad, así como la honra, se puede y se debe aventurar la vida».


¡Libertad, libertad! No eres aquellavirgen,
de blanca túnica ceñida,
Que vi en mis sueños, pudibunda y bella.
(Núñez de Arce)

martes, 11 de septiembre de 2007

Encuesta en la ONU

Dentro del programa para la periódica evaluación de la alimentación mundial, la FAO, brazo especializado de la ONU, el pasado mes de junio llevó a cabo una encuesta sobre el tema y mandó a todos los países miembros una circular pidiéndoles contestaran la siguiente pregunta:

PREGUNTA UNICA

Por favor infórmenos con toda honestidad: ¿Qué opinan de la escasez de alimentos en todo el mundo?

El resultado fue el siguiente:

1. LOS EUROPEOS: No entendieron lo que significa “escasez”.
2. LOS AFRICANOS: En general, no saben lo que significa “alimentos”.
3. LOS ARGENTINOS: No entendieron lo que quiere decir “por favor”.
4. LOS ESTADOUNIDENSES: preguntaron con insistencia qué significa “resto del mundo”
5. LOS CUBANOS: Solicitaron que se les explique que significa “¿Qué opina?
6. LOS MEXICANOS: Después de un agarrón entre partidos, estos fijaron sus posturas: El PRI, primero pidió que se le aclarare lo que significa “honestidad”; EL PAN: Agotó su pedimento de unidad y pidió que fuera HOY, HOY, HOY.; EL PRD: Se salió del recinto y prefirió esperar a que Andrés Manuel López Obrador les diera línea; EL RESTO: Están de acuerdo con la postura del PRI y PRD.
7. LOS VENEZOLANOS: Dijeron que lo que Chávez diga, y este lo que su nieta diga en su programa dominical.
8. LOS BRASILEÑOS: OH Rey Pelé expresó que para qué querían alimentos en todo el mundo si tienen Futebol y salió bailando samba.

Total que para no hacerles el cuento más largo, el resto de los países dijeron que “No sólo de pan vive el hombre sino también de la milonga”, así es que todos se fueron a darle a la “salsa” y al “popurri”.