lunes, 9 de junio de 2008

El cinismo

Por: Querien Vangal

«Yo soy humildísimo servidor de los
acontecimientos y de los pobres»

López Obrador


Si revisamos la palabra cinismo en el diccionario de la Real Academia Española nos encontramos con dos significados principales:

1. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones vituperables.

2. Impudencia, obscenidad descarada.

Hay todavía una tercera acepción que indica su significado etimológico: “doctrina de los cínicos”, procedente de cierta escuela que nació entre los discípulos de Sócrates.

La escuela cínica se considera fundada por el sabio Antístenes, discípulo primero de Gorgias y más tarde del mismo Sócrates. Al morir su maestro funda su propia escuela en un gimnasio llamado “cinosarges” (sepulcro del perro) de donde parece provenir el nombre de la escuela cínica. Antístenes vivía según su propia ley y rechazaba las leyes establecidas, las convenciones sociales, las normas y las instituciones. Predicaba una vuelta a la naturaleza y su objetivo era alcanzar la felicidad que sólo la lograría dependiendo de sí mismo. Lo fundamental es, pues, la autarquía o autosuficiencia del individuo.

Diógenes de Sinope fue la imagen del verdadero cínico: un sabio descuidado, burlón y sarcástico. Su forma de vida era agresiva, contraria a todo comportamiento social. Vivía en un tonel y buscaba a plena luz del día con un candil, nada menos que al “hombre”, demostrando de esta forma el desprecio por sus conciudadanos. El prototipo del transgresor, pues característico de los cínicos era no someterse a ningún valor tradicional ni norma social.

El cinismo propone una libertad radical de pensar, de acción y de palabra. Adopta modos de vida que escandalizan a la sociedad. Se proclama cosmopolita y liberado de cualquier obediencia a las instituciones, convenciones o leyes.

El adjetivo cínico se utiliza para señalar a una persona que muestra alguna forma de indiferencia por el esquema de valores aceptados socialmente. Se define como desvergüenza en practicar o defender acciones censurables que se identifican con cierto rasgo de impudicia. El cínico confunde lo verdadero con lo eficaz justificando así su acción. Piensa que el fin justifica los medios.

Actualmente la palabra “cínico” ha sufrido una evolución, de forma que es difícil asociarla a los lineamientos de la antigua escuela griega, aunque lejanamente pueda conservar algunos elementos que la caracterizaron. Hoy se designa como persona cínica a alguien que miente descaradamente, pues sus palabras desdicen claramente de lo que realmente piensa. También se suele asociar con el comportamiento, es decir, alguien que afirma algo que se opone radicalmente a su conducta personal. Pero igualmente se puede decir de alguien que actúa sin ningún decoro, sin importarle lo que piensen los demás, o si con su comportamiento ofende o molesta a otros. El cínico es alguien que ha perdido sensibilidad moral, afectiva y social, de tal forma que orienta su vida de forma pragmática persiguiendo el fin que pretende y pasando por encima de normas, personas y afectos.

¿Cómo superar este odioso vicio? El cinismo es un comportamiento que ofende muchas virtudes: la veracidad, la caridad, la prudencia, la justicia entre otras. Así se convierte en un pecado abominable que repugna a la sociedad y a las personas de bien. Podemos decir que en el fondo el cínico ha deformado la conciencia moral, pues para poder actuar de esta forma se necesita que la voz interior no moleste, habiéndola acallado por medio de la repetición de actos viciosos y el convencimiento de estar haciendo lo correcto.

Se impone un despertar de la conciencia hacia la verdad y el bien. El mejor medio para poder recuperar a esta persona es la oración, la dirección espiritual, el sacramento de la penitencia y un plan exigente de trabajo en alguna de las virtudes anteriormente citadas, especialmente en la caridad. Todo esto debe llevar a la persona a una profunda conversión que le haga cambiar en lo más profundo de su alma hacia el amor verdadero.

¿De qué vive López Obrador? ¿Cómo le hace?

Fuente: Excelsior
Autor: Jorge Fernández Menéndez
López Obrador nos debe demasiadas respuestas: a él se le podría preguntar, 'con todo respeto', lo mismo, ¿de qué vive el ex candidato presidencial?,¿quién lo mantiene? Hace ya casi dos años que terminó la elección y tres que dejó el gobierno capitalino y no sabemos de qué vive López Obrador.
En su momento informó que le pagaba su partido, como presidente legítimo, 60 mil pesos mensuales, pero la verdad es que las cuentas no cuadran: ¿cómo, con 60 mil pesos mensuales, puede mantener por lo menos cuatro casas?

Porque en una vive con los hijos de su primer matrimonio, en otra, mucho más lujosa, con su nueva esposa y su otro hijo; con las inundaciones, hemos sabido que tiene un condominio horizontal de lujo en Villahermosa que estaba en ampliación y remodelación y tiene por lo menos otra propiedad, un rancho, en Macuspana, también en Tabasco.
Hace tiempo ya que López Obrador no utiliza el famoso Tsuru blanco, sino se mueve en camionetas. Sus hijos han tenido la fortuna de ir a buenas escuelas, uno de ellos por lo menos ha estudiado en el extranjero y trabaja en la Procuraduría capitalina y se traslada en un HUMER la la camioneta mas lujosa y cara hoy dia.
Insisto, ¿de qué vive López Obrador?
No se trata de ahorros porque nunca en su vida ha trabajado en el sector privado o ha sido un profesionista exitoso en algún ámbito. Luego de la universidad, trabajó en el gobierno federal, en posiciones muy modestas, de allí se fue a Tabasco, tuvo cargos medios en el gobierno estatal y fue por un período presidente del PRI en esa entidad. Cuando abandonó esa posición, por diferencias con el gobernador Enrique González Pedrero, estuvo un año fuera de toda actividad (cuando permaneció un tiempo en Cuba) y reapareció ya como candidato del entonces naciente PRD en su estado: estamos hablando de hace 20 años, en 1988.
Desde entonces y hasta 97 su ocupación fue ser dirigente opositor, no tuvo ningún trabajo remunerado. Ese año se convirtió en presidente de su partido, el PRD, e imagino que recibió un sueldo por ello y en 2000 fue jefe del Gobierno capitalino hasta 2005, cuando volvió a ser candidato. En el GDF dice que percibió un salario máximo de 60 mil pesos mensuales. No es ni fue jamás legislador, no escribe, no ofrece conferencias, no pertenece a ninguna institución académica ni a una organización pública, no da asesoría a ninguna empresa u ONG, no tiene ninguna empresa, se supone que no recibe ingresos de ninguna otra fuente, ¿de qué vive entonces el ex candidato presidencial?No me parece mal que tenga un nivel de vida digno, pero vuelvo a preguntar, ¿de qué vive? Y lo pregunto porque él lo pregunta a sus adversarios. Por supuesto, no es el suyo un caso único, pero sí asombra que, sin haber aclarado jamás algunos de esos y otros capítulos de su vida, López Obrador se quiera convertir en inquisidor de muchos otros, acuse, descalifique, se burle y se queje.Tiene derecho López Obrador a defender su vida privada, lo que desconcierta es que una y otra vez utilice la vida privada de los otros, de sus adversarios, para justificar posiciones políticas, sin responder siquiera esas preguntas tan sencillas: ¿de qué vive?, ¿quién lo mantiene?, ¿paga impuestos?; si se considera a sí mismo presidente legítimo, ¿hay algún mecanismo de transparencia que permita acceder a esos datos y verificar si son ciertos, como ocurre con cualquier otro funcionario público federal?
Durante su gobierno en el DF, el manejo de los recursos se dio en la mayor opacidad. Hoy... NO es diferente.

Y YO AGREGO: QUE VIVE EN 'LA TOSCANA', PASEO de LAURELES, No. 268 CASA SIN NUMERO, PERO LOS VECINOS LA CONOCEN COMO 'LA HOME DEL FANTASIAS Y BETY ' QUE ESTA DENTRO DE BOSQUES DE LAS LOMAS Y ES EL LUGAR MAS CARO DE ESTA COLONIA. ME ENTERE PORQUE UNA AMIGA NOS DIJO QUE SU HIJO ES VECINO DE LA TOSCANA Y AGREGO QUE POR ESTA IMPRESIONANTE MANSION DE LA TOSCANA PAGO MAS DE 10 MILLONES DE DOLARES. ESO SI, INCLUYENDO ALBERCA; CANCHA DE TENIS, JARDINES Y UN EXQUISITO MOBILIARIO MINIMALISTA...PARA QUIEN NO LO SEPA ESTA ES SU RESIDENCIA Y VIVE CON SU MUJER BETY Y EL HIJO DE AMBOS. EN LA TOSCANA TIENEN UNA IMPRESIONANTE SEGURIDAD EN DONDE NADIE SE PUEDE SIQUIERA ACERCAR, CLARO...... A MENOS DE QUE SEA INVITADO E IDENTIFICADO.
¿¿COMO LE HABRA HECHO??
QUE VERGUENZA DECIR QUE ESTA DEFENDIENDO A LOS POBRES Y VIVIR COMO MILLONARIO.

¿SERA QUE SOLO EN MEXICO PASAN ESTAS COSAS? Y QUE LOS MEXICANOS LO SIGAMOS PERMITIENDO.

No sea nada raro que dentro de poco ya no se diga: “Vive como rey”, sino ¡¡VIVE COMO PEJE!!
¡¡¡PRIMERO LOS POBRES, TODO SEA POR ELLOS!!!

Aquí sólo mis chicharrones truenan

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

El escenario político nacional, como diría mi compadre Cayetano; “está que arde”, con estiras y aflojes que son la muestra inequívoca de que no hay, hasta el momento, principalmente por la terca postura de AMLO, dirigente indiscutible de los “progresistas”, una posibilidad de entendimiento, y el propósito de todos de encontrar una solución al conflicto.
Al estudiar el planteamiento actual de la Teoría de los Conflictos, se descubre que en el pasado existían recomendaciones para crear bloques capaces de imponerse al adversario y derrotarlo, aunque no necesariamente tuviera la razón. Actualmente, se crean organismos enfocados en enseñar a negociar tomando en cuenta que a partir de ello se encuentra un principio de entendimiento, como fundamento de una real democracia.
En el caso actual, AMLO no quiere resolver el tema de la reforma energética, su obsesionante interés únicamente es bloquear cualquier iniciativa, particularmente esta que resulta ad hoc para introducir el tan sobado populismo que es su arma por excelencia, y que usa a su antojo para sembrar la duda, el odio y la descalificación contra cualquier que intente de usar la lógica y la razón. Esto conlleva desde luego a crear un divisionismo que es el clásico factor para destruir pueblos.
“Her Mein Führer” Andrés Manuel lo que pretende, por que así es su voluntad, o como diría Juan Pueblo: “por sus pistolas”, es una movilización nacional y exige que se consulte a todos, excepto a los que é no quiera –Hitler exceptuó a los judíos-- con la certidumbre de escuchar la respuesta –única-- que él ha venido induciendo sin que alguien ose manifestar su desacuerdo
Los detractores de AMLO tampoco tienen la idea de crear el debate sobre lo que pueda modificarse para llegar a un acuerdo. Para otros, la importancia es acabar con el señor López, pero en ambos casos, el problema es que se pierde de vista el tema central de la discusión.
En la medida en la que se personalizan los temas, se sacan de su verdadero contexto, se maneja la derrota del contrincante y el aplastamiento de determinada figura, antes que el tema a resolver. El escenario se torna imposible de controlar.
Existe un debate académico en el que se discute si lo que está haciendo AMLO y los seguidores del PRD es o no un Golpe de Estado. El término “Golpe de Estado” en la teoría política tiene su propia definición y características.
De fijarnos en ellos no se puede hablar de un Golpe de Estado; sin embargo, el que la sociedad perciba que AMLO quiere borrar del mapa político la figura del presidente y que el único que manda en México es él, empata en cierta forma con los requisitos del golpe.
Quienes critican la percepción del movimiento golpista de AMLO señalan que el Congreso puede funcionar; sin embargo, valdría la pena recordarles que sólo funcionan las Comisiones pero no se ha podido reunir el pleno, que es un requisito para el debate de los temas de fondo. Precisamente por eso está capturada la Tribuna.
Cuando alguno de los actores de la política rompe con las reglas del sistema democrático, se pueden hablar de un espíritu golpista, de repúblicas filibusteras y de elementos que ayudan a definir una visión de la política que no pasa por la aceptación de las reglas democráticas. Sin exageración se puede decir que sí se está obstaculizando la legitimidad y autonomía del Congreso, y por lo tanto, que AMLO ha dado un golpe contra el poder Legislativo. Quizá no sea un golpe definitivo o mortal, pero los hechos demuestran que es Golpista, y secuestró el tema de la elección interna mientras se debatía la clausura de la Tribuna.
Es muy aventurado decir que la fractura del PRD se orienta a partes iguales. Hay un grupo entregado a la visión filibustera de AMLO y no van a cambiar; otros se dan cuenta que el PRD está cayendo y de nada sirve hacer algo para evitarlo, y aunque buscan una alternativa, no se atreven a enfrentar a AMLO.
Todos deberíamos preguntarnos, entonces, lo que plantea Federico Reyes Heroles con tanta honestidad: ¿105 millones de mexicanos vamos a quedar sujetos a lo que Mein Führer Andrés Manuel López Obrador diga o disponga?


domingo, 25 de mayo de 2008

¿Qué tenemos, legisladores o jurifantos?

Fuente: Yoinfluyo.com
Autor: Federico Müggenburg


La LIX legislatura pasó a la historia nacional, entre otras notas distintivas, por la de haber sido sometida por cooptación al proyecto de los poderosos y plenipotenciarios operadores de las dos principales empresas televisivas del país (Televisa y TV Azteca). La nueva “Ley Federal de Radio y Televisión”, que se hizo famosa con el sobrenombre de “ley televisa”, fue preparada y redactada en las propias oficinas de la mayor televisora del país. El proyecto estableció un régimen especial para que los dos grandes emporios televisivos del país, pudieran prestar, también, servicios de telecomunicaciones, ampliando así su control sobre un sector estratégico, auto otorgándose además, derechos sobre el espectro radioeléctrico, de forma gratuita. Con esas reformas incrementarían su monopolio (duopolio, se dijo) ingresando en campos como la telefonía celular y el Internet, sin mayor trámite, impidiendo, de paso, la entrada de nuevos competidores en ese mercado.
Esto sería el “establecimiento legal” del “cuarto poder”, subordinante de la Nación.
En diciembre de 2005, la cámara de diputados aprobó el proyecto de ley por unanimidad de los 325 asistentes a la sesión de votación, que duró sólo 7 minutos, en un abanico que abarcó a todos los partidos –se debe recordar que su presidente entonces, era el priísta Enrique Jackson, y de ahí subió a la cámara de senadores–. El 14 de diciembre se pospuso el dictamen. Se aprobó hasta el jueves 30 de marzo de 2006, después de treinta controvertidas intervenciones, por 81 votos a favor, 40 en contra y 4 abstenciones. Además, se incluyó una novedosísima serie de artículos llamados “acuerdos paralelos”, sorpresivamente incorporados en la “Gaceta Parlamentaria”. Con un manejo inspirado en los más perversos ángulos de “El Tartufo” de Moliere (simulaciones, presiones, mentiras, extorsiones, y chantajes), en los agitados tiempos político-electorales, de campañas acicateadas por encuestas, entrevistas, noticieros, programas ad-hoc –vale recordar la famosa y sesgada parodia El Privilegio de Mandar, siempre a favor del personaje que encarnaba al “Peje”–, para obtener finalmente los propósitos anhelados. Merecen ser recordados los argumentos a favor de los senadores Héctor Osuna, Diego Fernández, Emilio Gamboa, Genaro Borrego, Héctor Larios y César Camacho; y en contra, los de Felipe Vicencio, Javier Corral, Raymundo Cárdenas, Dulce María Sauri y Manuel Bartlett, entre otros, en momentos de “crispación y polarización”, como los llamaría después, en mayo de 2007, ya siendo senador, el incomprensible o inexplicable, Santiago Creel.
La “hazaña de la ley televisa” se consumó, mediática y parlamentariamente hablando, a pesar de la oposición definida, enérgica y vigorosa, de diversas instituciones sociales, académicas, de especialistas en comunicación y columnistas, no siempre coincidentes en su expresión y motivación, con la presentación de la “acción de inconstitucionalidad” de un grupo de senadores de diversos partidos. El martes 5 de junio de 2007, la Suprema Corte anuló el “corazón de la ley televisa”. Invalidó los artículos 28 y 28-A, que permitían a los concesionarios ofrecer servicios adicionales, como telefonía e Internet, sin participar en licitación pública y sin tener que pagar algo al Estado. Además, fue declarada “inconstitucional” una parte del artículo 17-G y del 16, que establecían la subasta pública como medio para otorgar nuevas concesiones de radiodifusión y les fijaba vigencia de 20 años. El tribunal evidenció que la “subasta” sólo favorecía a los grupos con gran poder económico, marginando al resto. El ministro presidente de la Suprema Corte, Guillermo I. Ortíz Mayagoitia, señaló: “El máximo tribunal no hace política. Pero incide en ella de manera apartidista e imparcial”.
Instalada la LX legislatura, se pudo advertir un evidentísimo “enroque de liderazgos partidistas” entre senadores y diputados de la LIX legislatura. Muy pronto surgió la propuesta de la llamada “Ley de Reforma del Estado” o “Ley Manlio”, que diferenciada en 5 partes, desarrolló a toda velocidad la 1ª parte, referida a la “Nueva Ley Electoral”, aprobada el 11 de diciembre de 2007 (351 votos a favor, 86 en contra y 4 abstenciones, entre críticas y cuestionamiento de los partidos chicos), que evidentemente incidió en la reforma del COFIPE (Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales), asentando nuevas reglas para las elecciones de 2009 y 2012. Cosas buenas aportó, sin duda, en cuanto a reducción de tiempos y presupuestos de las campañas, aunque dejó fuera otras propuestas valiosas solicitadas por reconocidas instituciones sociales, como la reelección de diputados y presidentes municipales, y peor aún, dejó caprichosa y anticonstitucionalmente en el “limbo” no sólo a la directiva del Instituto Federal Electoral (IFE), sino también su prestigio, valor y calidad, reconocidos y ponderados incluso a nivel internacional.
Además, los legisladores dieron un “pendulazo” de 180°, al parecer para “cobrarse el desdoro y desprestigio” causado por el rechazo social, y más aún, la rectificación de la Suprema Corte a la “ley televisa”, inventándose ahora una argumentación que confunde la “propaganda y/o publicidad política” con el “derecho a la libertad de expresión” de los ciudadanos. Esta es la razón de los “amparos” presentados por diversas agrupaciones ciudadanas en las últimas semanas. Por eso, vale peguntarse si todos los candidatos presentados por los distintos partidos, para ser votados como genuinos legisladores (viene de légere, que es, leer en la realidad, para luego plasmarla en los textos constitucionales), reúnen los requisitos para esa categoría, responsabilidad y dignidad, o son simplemente “jurifantos”, es decir, los que sólo hacen fantasías con la jurisprudencia.


"¡Este trabajo es el que a mi me toca!"

Fuente: Yoinfluyo.com
Autor: Fernando Sánchez Argomedo


La realidad internacional y en particular la nacional, retan constantemente nuestra inteligencia y nos invitan cada día más a una necesaria reflexión. Los acontecimientos que estamos presenciando tienen un contexto y una razón de ser, aunque muchas veces parezca irracional.
Como hemos reflexionado en pasadas ocasiones, en México nos encontramos en un proceso de transición que hasta el momento nos esta llevando por la vía de la democracia a transformar el sistema político y social del país.
Vale la pena reflexionar el porqué de los acontecimientos que actualmente vivimos, y el cómo este proceso nos presenta actores y hechos que van configurando ese destino que al final no está definido, ya que depende de los mismos el resultado del proceso.
El elemento esencial de este nuevo modelo de estado se centra en el grado de democratización del país. En otras palabras, si el resultado al que llegaremos culminará en lo que algunos hemos llamado democracia participativa, democracia plena, o Estado Solidario.
Una de las políticas clave de esta transformación ha sido la transparencia, y junto con ello la desmitificación de la figura presidencial. Es evidente que en donde hemos visto las mayores transformaciones ha sido en el poder Ejecutivo, pues de los tres poderes, ha sido el que más se ha abierto al escrutinio y a la transparencia en el país.
Esto ha provocado que el centro de poder ya no sea el presidencial, porque éste se ha distribuido entre diversos actores hoy claves: los legisladores (las dos cámaras), los gobernadores, los partidos, y la sociedad civil.
No pretendo dejar a un lado el poder de los medios, ya que es real. Por el momento dejémoslo como un actor de gran influencia que engloba de alguna forma a todos los demás poderes.
Desafortunadamente, esa transparencia y apertura no ha evolucionado de la misma forma entre todos los actores políticos. Por una parte tenemos a los legisladores que son los que concentran a través del proceso legislativo el mayor poder, por la simple y sencilla razón de que para que el país se transforme, requiere que las instituciones se actualicen y se adecuen a las realidades del entorno global en el que estamos inmersos. Esa actualización pasa irremediablemente por el poder legislativo, y eso lo aprendieron y lo saben muy bien los legisladores.
Es por esto que el poder de muchas decisiones se centra en lo que suceda en las cámaras. Ahí mismo vemos representados muchos grupos políticos y sus intereses. Por eso, pensar en que el legislativo cumpla con su verdadero papel y mas allá se adecue a la nueva realidad, aún está muy lejos. No sólo eso: las iniciativas de ley y las reformas necesarias se han convertido en moneda de cambio de los diferentes grupos para acumular poder o estructurar proyectos políticos.
Los gobernadores también se han convertido cada día más en un poder real en el contexto nacional, pero con sus propias realidades y avances democráticos en cada uno de sus estados.
La CONAGO es un factor importante con una visión mas cercana al Ejecutivo Federal, que al mismo tiempo cuenta con espacios en el Legislativo; sin embargo, aún en muchos Estados el proceso de transparencia, democracia participativa, es muy incipiente. El poder sigue estando en el Ejecutivo local; tal es el caso más evidente del Distrito Federal, Veracruz, Estado de México, Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, etc.
Los partidos políticos están viviendo una profunda crisis, tanto de credibilidad como de posicionamiento frente a las decisiones nacionales. Aunque el PAN es el partido más avanzado, no alcanza a definir bien la distancia ni su relación con el Ejecutivo. Esto ha provocado que muchos de sus mismos militantes y funcionarios no tengan clara si su misión es hacer crecer al partido y llevarlo a otro nivel en cuanto a desarrollo e involucramiento con la sociedad, o procurar una mejor relación con el ejecutivo para “buscar o tener” oportunidades y formar parte del presupuesto.
El PRI es un partido completamente desdibujado cuya Presidenta brilla por su ausencia; el poder se encuentra distribuido en diferentes nodos, estando los más importantes en el congreso y luego en los estados. Peña Nieto es la punta de lanza, y se perfila como el candidato más fuerte a la presidencia en el 2012, por su gran manejo mediático y atinadas políticas.
Las preguntas son: ¿dónde quedó la sociedad?, y, ¿realmente Peña Nieto contará con el apoyo de los otros actores? Por lo pronto, en el congreso los priístas son los legisladores con mayor poder, al haberse convertido en los fieles de la balanza.
Del PRD sólo se puede decir que el relativismo ético y sus misma cultura política se ha convertido en su propio enemigo. El relativismo es una filosofía que se destruye a sí misma, ya que si todo es relativo, hasta el mismo planteamiento del que surge tal aseveración lo es.
Aplicándolo al partido, si para ellos todo era “compló”, el mismo argumento se aplicó a su vida interna. Hoy, como siempre, no hay partido, pero tampoco qué repartir. Un PRD que está en banca rota y que ya no tiene posibilidades de llegar al poder por la vía democrática, ya que ni ellos mismos la viven. La pregunta es: ¿a qué le tiran viviendo al margen de la democracia?
Por último, y no por ellos menos importante, está la solución a esta gran urdimbre nacional: la sociedad civil, es decir, todos y cada uno de nosotros. Una sociedad civil preocupada que ve que el tono y la intensidad suben cada día y que requiere de un equilibrio y una exigencia. Ese equilibrio y exigencia debe venir de lo que Don Manuel Arango llamó la “mayoría silenciosa”.
La verdadera transformación de la sociedad se va a dar en la medida en que esa mayoría silenciosa se manifieste con mayor energía e intensidad. No es necesario salir a las calles, pero si poner, con su propia exigencia y su propio ejemplo, los cimientos de este México que todos queremos.
Seguiré con esta reflexión en posteriores intervenciones. Por lo pronto, dejo en la mesa esa gran necesidad de que cada uno de los ciudadanos mexicanos demos un paso adelante y digamos “este trabajo es el que a mi me toca”.

Contradiscciones grotescas: ¡incongruentes!

Fuente: Yoinfluyo.com
Autor: Luís Pazos

Los moderados del PRD han dejado solos a los radicales de ese partido por sus conductas contradictorias e intransigentes. Conductas que cada día les restan más simpatizantes. No sólo a ese partido, también a Convergencia y al PT que se aliaron incondicionalmente a los extremistas perredistas.
La primera contradicción de los dogmáticos del PRD es hablar de una resistencia pacífica, a la vez que toman violentamente la tribuna del congreso, atropellan e insultan no sólo a sus opositores, también a miembros de su propio partido.
Dicen buscar el diálogo y clausuran los lugares donde en una democracia se debe dar: el Congreso de la Unión.
Para los radicales perredistas, cerrar calles, insultar al Presidente llamándolo “pelele”, gritarle en sus eventos, empujar a sus colaboradores y difamarlos, es libertad de expresión. Pero cuando alguien osa comparar a su líder con Hitler o Chávez, ponen el grito en el cielo, los acusan de antidemócratas y se hacen las víctimas.
A pesar de esas posiciones contradictorias, violentas e intolerantes de los radicales del PRD, que le quitan toda autoridad moral al partido, tienen el descaro de presentarse como los defensores del petróleo y, lo más triste, todavía hay quienes les creen.
Otra de sus incongruencias es que por cualquier campaña que critica sus actuaciones, exigen a sus autores que digan de dónde sacaron el dinero, mientras que ellos en ningún momento dicen ni transparentan de dónde obtienen los millones que gastan en movilizaciones, acarreos, publicidad y en mantener viva una campaña permanente de los radicales. Éstos viajan y organizan costosos mítines por toda la república y transmiten anuncios en radio y televisión.
El grupo radical no puede hablar de fraude en las pasadas elecciones presidenciales cuando los comete en su propia casa. No se puede hablar de pacifismo, cuando ejerce violencia contra quienes no están de acuerdo. No se pueden pedir cuentas a los opositores, cuando no dan cuentas de sus propias actuaciones.

jueves, 15 de mayo de 2008

Se retira PRD de las tribunas... ¿Qué ganatom?

Fuente: Yoinfluyo
Autor: Lic. Manuel Díaz Cid

Paradójicamente, los perredistas retiraron las mantas con señales de júbilo y con un mensaje a la sociedad diciendo “ganamos”; y la sociedad, que desgraciadamente carece de información adecuada, y con una percepción distorsionada de los acontecimientos, respondió: “Es cierto, ganaron”.
Valdría cuestionar si realmente salió triunfador el PRD de esta situación, y si las diferentes fuerzas políticas salieron bien libradas.
La prensa informó que en medio del choque verbal que escenificaron AMLO y el coordinador de los senadores perredistas, Navarrete, el ex candidato presidencial advirtió a los coordinadores parlamentarios del PRD, PT y Convergencia, que integran el Frente Amplio Progresista (FAP), que el movimiento “soy yo”.
Es decir, nos enteramos de repente que AMLO está por encima de los diputados y senadores que la sociedad eligió como representantes. ¿Cómo pueden estos diputados y senadores ser tan cínicos y reconocer que alguien que no fue designado por la sociedad les indica lo que tienen que hacer?
No son las diferencias entre partidos lo que provoca los problemas, sino AMLO que de manera ilegítima asume un papel que no le corresponde, y hace que los diputados y senadores se sometan a su dirección. La acción rebota tanto al partido en el poder como al PRI, porque evidentemente todos deben tener claro lo que sucede y actuar en consecuencia.
La capacidad de negociación en el mundo de la política es una virtud, pero no todo es negociable. Si se llegara a la conclusión de que el único camino para resolver un problema como el planteado
es el de la negociación, se tendría que aclarar a la sociedad los roles de quienes ocupan la Tribuna, quien (es) les da órdenes desde afuera, y quienes están negociando de parte de la Autoridad; de lo contrario, se prestaría a confusiones en el ánimo popular que es incapaz de seguir los subterfugios que en el orden práctico implementan personajes como AMLO.
Luego de anunciar que el PRD contemplaba la posibilidad de retirarse de las tribunas, se originaron discusiones sobre las consecuencias sobre el hecho. Para algunos es sólo una anécdota más, como lo fue la entrada a caballo de uno de los dirigentes del Barzón, o la ruptura de los vidrios de la Cámara por el “Barrio Gómez”, porque son detalles que ya olvidó la mayoría: el mexicano padece de amnesia compulsiva, y por eso, no tiene capacidad de asombro ni de memoria. Simplemente todo se queda como un hecho insignificante.
Resulta que AMLO se ha indignado por la comparación con Hitler y Mussolini, cuando en realidad, el spot hace referencia a que tanto Hitler, Mussolini como Victoriano Huerta, dieron un golpe de Estado que coincidió con la clausura de la Cámara de Diputados. Eso no quiere decir que se haya mencionado “AMLO es como Hitler, o como Victoriano Huerta”; sencillamente se hizo referencia a cosas que habían pasado.
Pareciera que en México nada tiene importancia, todas las cosas se vuelven relativas y circunstanciales –como el hecho de que la presidenta de la India se fuera con la pésima impresión de que en México no hay autoridad para convocar un pleno en la Cámara y hacer una recepción como estaba ofrecida–.
Se puede pensar que esta es una postura exagerada y que en los días del debate cabe la posibilidad de introducir la propuesta de AMLO; y mientras Estados Unidos perfora en el lecho del mar, aquí lo único que se consigue con el “debate” que pide el PRD es proteger a los que dice odiar –a los consorcios petroleros internacionales, particularmente a los norteamericanos–. Ellos ganarán y nosotros saldremos perdiendo, pero eso sí, defendiendo nuestros recursos y los derechos del pueblo. Se culpa de sembrar el odio contra AMLO, pero yo no le odio ni pido a la sociedad que le odie. Sólo expreso que está equivocado en su propuesta sobre la reforma de la extracción del petróleo y los recursos energéticos estratégicos de nuestro país, y allí todos tenemos derecho a opinar y debatir las ideas porque eso enaltece la política.
¿Quién ha sembrado el odio?, ¿quién califica si alguien es o no un traidor a la patria por estar en desacuerdo con AMLO? Nadie más que AMLO. Ahora cambia su discurso en la última reunión en el Zócalo, señalando que “el amor debe hacerlo todo”. Sin embargo, su discurso no concuerda con la nota que declara que una mujer amenazó de muerte a Ruth Zavaleta, por traidora. Si eso no es sembrar el odio, ¿a qué se refieren los perredistas?
Se podría ahorrar tiempo si todos aceptáramos que AMLO fuera el dictador de México, porque al parecer, él sabe cómo resolver lo que sucede, las mejores alternativas, ¡y no acepta que lo contradigan!, como le indicó a Carlos Navarrete. Guardando las distancias, es Luís XIV diciendo a sus ministros: “el Estado soy yo y nadie más podrá modificarlo”. Es la visión de AMLO la que pone en jaque a la democracia en nuestro país.
Una percepción negativa de la sociedad referente a AMLO y a su partido golpeará los equilibrios de la representatividad en nuestro país, y el año próximo se pueden presentar elecciones en las Cámaras con cambios trascendentales. Por lo pronto, aunque se hayan retirado los ocupantes de las Tribunas, parece que el PRD no cambia su postura: obedecen aún a AMLO que dice “NO” a la reforma energética, como la entiende un buen número de mexicanos en este país.