viernes, 26 de junio de 2009

Los políticos de México


Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Los políticos mexicanos se avientan a veces –no pocas por cierto-- unos discursos tan claros y explícitos que hasta los niños los entienden.

Hace algunos años, si mal no recuerdo durante la administración de nuestro bien amado, y mejor recordado Lic. Gustavo Díaz Ordaz, durante una comparecencia de un alto funcionario del gobierno ante la Cámara de Diputados –cuando en esta sólo asistían los diputados a levantar el dedo a la orden omnímoda del “Señor Presidente” y que la gran mayoría, por no decir todos, eran del PRI--, se aventó un discurso que conmovió, obviamente, a los señores diputados presentes –nunca son todos-- recordémoslo:

«Honorables Ciudadanos Diputados:
La crisis –como se ve, ésta ha sido recurrente a través de nuestra historia-- por la que atraviesa nuestro país no debe apesadumbrarnos, sino al contrario, debe servirnos de acicate para luchar con entereza para que con base en una estrategia direccional balanceada, se pueda establecer una programación transicional continuada. De esta manera la retracción global integrada producirá el efecto deseado, la que aunada a una movilidad estructural paralela, nos permitirá en un corto plazo lograr que la proyección logística estabilizada optimice cualitativa y cuantitativamente los recursos.
Sin embargo, no debemos soslayar la coyuntura que significaría el que la implementación operacional insumida se eleve a niveles que pongan en peligro la dinámica dimensional sistemática, porque se correría el riesgo de caer en el campo de la flexibilidad y perder los logros obtenidos con la planificación central equilibrada.
Es por esto señores Diputados, que podemos finalmente concluir con la exaltación revolucionaria del valor que para nosotros tiene la instrumentación opcional coordinada. Muchas gracias.»
Desde luego que el recinto se estremeció por los aplausos a rabiar de los diputados.

¡SOPAS! Exclamé yo, pero uno de mis hijos, a la sazón de 6 años de edad, que veía (?) conmigo la televisión, se conmovió tanto que aventó un cochecito de cuerda con el que estaba jugando y se puso a llorar. No se imaginan el trabajo que me dio calmarlo por lo emocionado que estaba.

Y… yo… mejor no opino. ¡ABUR!

«Corrupción»


Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Corrupción. (Del lat. corruptĭo, -ōnis). f. Acción y efecto de corromper. 2. Alteración o vicio en un libro o escrito. 3. Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales. Corrupción de costumbres, de voces. 4. Der. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. 5. ant. diarrea. ~ de menores. f. Der. Delito consistente en promover o favorecer la prostitución de menores o incapaces, su utilización en actividades pornográficas o su participación en actos sexuales que perjudiquen el desarrollo de su personalidad.

Cuentan que el general Álvaro Obregón decía que no había general que aguantara un cañonazo de cincuenta mil pesos –claro que dinero de ese entonces--, pero, por morbosa curiosidad, calculemos lo que serían esos pesotes en la actualidad: en esa época un peón ganaba –supuestamente salario mínimo-- cincuenta centavos diarios– y le alcanzaba para lo que actualmente no alcanza el salario mínimo-- por lo que, con esa proporción, si actualmente el salario mínimo es de 50 pesos en números redondos, entonces los cañonazos inaguantables serían ahora de 5 millones de pesos. Caray, que cifra, ¿habrá?, ya no digamos un general, sino cualquier funcionario que lo aguante. ¡That is the question!

La corrupción es común denominador de todos los países del orbe, pero hay que reconocer que los hay –muy pocos por cierto-- muy mesurados, otros –también pocos-- que lo son en medida tolerante –si es que algo tiene de tolerante la corrupción--, pero –los más-- que rayan en lo sublime, entre estos últimos, por desgracia, se encuentra México. Y aquí cabe la pregunta: ¿Por qué México se encuentra siempre abajo en lo que bueno es y arriba en lo que malo es? Claro que la propaganda y discursos oficialistas --durante la era de la Trinca Inferna (PNR-PRM-PRI)-- nos colocaban en lugares excelentes. Y es lógico, la demagogia va en razón inversa a la calidad de los pueblos, a menor calidad mayor demagogia. De ahí que a la demagogia se le considera un cáncer de la sociedad, porque pudre, acaba con la calidad de los pueblos; la demagogia es corrupción.

Siquiera ahora, y esto hay que reconocerlo sin ambages, se está atacando de frente y sin distinción partidista este mal. De hecho se empezaron apretar tuercas desde la administración de Fox, aunque hay que reconocer que de entrada no se puede más que preparar terreno –que fue lo que hizo la administración Fox--, para que el siguiente atacara de lleno, que es lo que está haciendo la presente administración. Esto último lo remarco con énfasis, aunque le pese a los periodistas, muy dados a insidiar.

A mucha gente le cuesta trabajo entender, entre ellos a los periodistas –salvo contadas y honrosas excepciones--, que el cambio del 2000 lo fue efectivamente. Claro, es fácilmente entendible, a los periodistas se les acabó el “embute” –dinerito que cobijaba a los periodistas de la “fuente” y que obviamente alcanzaba a los jefes--, y esto se dice fácil pero se les acabaron las componendas y canonjías.

Alguna de las interpretaciones más comunes de la corrupción son: el abuso del poder político en beneficio personal”; “el crimen de que se hacen culpables los que estando investidos de alguna autoridad publica y sucumben ante la seducción”; “la violación de las normas del deber y responsabilidad dentro del orden cívico”; “la explotación del público”.

Definida dentro de un sentido amplio, la corrupción es sencillamente la alteración del estado natural de una cosa. Puede decirse que existe la corrupción judicial, económica, administrativa, agraria, empresarial, sindical, legislativa, humana, sexual, policiaca, comercial, electoral, burocrática, moral, verbal, aduanal, política, presupuestaria y educativa.

Cuando hablamos de la alteración del estado natural de una SOCIEDAD, hablamos del uso indebido de una cosa en beneficio propio por elementos de la sociedad: por un individuo, familia, región, nación u organización social –gobierno, sindicato, empresa, iglesia-- a expensas de otro individuo, otra familia, otro clan, otra región, otra nación u otra organización social.

Esta alteración se manifiesta en dos maneras fundamentales: en la alteración “privada” –por individuos, familias, empresas, sindicatos, etc., buscando beneficio propio a expensas de otros del mundo de “mercado libre”-- y en la alteración “pública” –por individuos, familias, empresas, sindicatos, etc.--, buscando beneficio propio a expensas de otros, regulados por su relación con algún gobierno. Generalmente, en su uso más común, cuando hablamos de alteración “privada”, hablamos de EXPLOTACIÓN: y cuando hablamos de alteración “pública”, hablamos de CORRUPCIÓN.

Como se ve, los dos conceptos de explotación y de corrupción están íntimamente ligados. Los dos tienen como su fin último el sacar beneficio propio, sacrificando al otro; los dos se practican discretamente; los dos se encuentran en posiciones netamente poderosas, de las cuales no tienen mucho que temer; los dos traicionan la confianza de los elementos pasivos en la interacción.

Si bien se puede decir que la corrupción y la explotación están estrictamente relacionadas, no se puede comparar tan equilibrante el impacto de los dos fenómenos. Mientras la corrupción se regula por una larga serie de prohibiciones, regulaciones y moralizaciones, la explotación se caracteriza por su ejercicio desenfrenado, legalizado y hasta aplaudido. Por su carácter legal, por su fácil acceso a la mayoría de los recursos naturales del mundo, y por su poderosísima sobre la vida diaria de centenares de millones de personas, la corrupción parece un enano al lado del gigante que es la explotación.

La relativamente menor importancia que tiene la corrupción ante la explotación, no reduce el efecto de aquella, la deshonestidad burocrática frena la eficiencia; paraliza el desarrollo económico de un país; sofoca el respeto por la autoridad del estado; produce una antipatía hacia la iniciativa y la originalidad; genera la inestabilidad política; pierde tiempo y energía humana; reduce la cantidad de fondos nacionales disponibles: reafirma una psicosis de explotación; estorba la planificación estatal; y distorsiona toda la economía. ¡ABUR!













Manifiesto a los ixtepecanos


Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Quien se precie de demócrata, en la genuina acepción de esta muy zarandeada palabra, no podrá negar que el sistema centralista y absolutista que impera en el Estado de Oaxaca, al arbitrio de un solo partido, equivale a negar que los oaxaqueños seamos capaces de gobernarnos a nosotros mismos.

En un régimen democrático, los ciudadanos son moralmente responsables de sus desaciertos, abusos, injusticias y vejaciones de los gobernantes. No hay tiranía sino ignorancia, es decir que la única tiranía posible es la de la ignorancia del derecho t la del incumplimiento del deber.

Ixtepecano, sacúdete el conformismo, no tengas miedo al cambio. Administraciones vienen y administraciones van e Ixtepec sigue hundido en el atraso. Un gobernante debe servir a su pueblo y no servirse de él, como aquí sucede.

Se dice, y es cierto, que: “Los pueblos tienen el gobierno que se merecen”, ¡seamos merecedores de un buen gobierno!, Ixtepec merece tenerlo, luchemos por ello, hagámoslo realidad, ¡hagámoslo todos!

La acción de los oaxaqueños, fundamentada en sus principios y carácter demostrados a través de su historia, nos ofrece la posibilidad del cambio anhelado, en el que todos participemos. Un buen gobierno requiere de la participación de todos, participemos pues, todos. Hagamos un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. El gobierno debe servir al pueblo, y no servirse del pueblo.

¡IXTEPECANO!, no cuestiones ¿qué puede hacer Ixtepec por ti? Sino cuestiónate a ti mismo ¿qué puedes hacer tú por Ixtepec?

Comentarios mínimos de Antero Duks


Desarrollo estabilizador


Hace un poco más de dos años, recién falleció Don Antonio Ortiz Mena, quien fuera Secretario de Hacienda durante doce años, con los Presidentes Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz. Un amigo y compañero a quien recuerdo con aprecio, me platicó la siguiente anécdota: «Cuando yo estudiaba en la Universidad de Nueva York y él presidía el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo visité en Washington. La reunión duró varias horas. Fue para mí beber en el pozo de sabiduría de alguien que hizo historia en México. Posteriormente lo visité en su casa de Cuernavaca, siempre dispuesto a platicar sobre sus experiencias.»

Durante su gestión como Secretario de Hacienda se alcanzó un crecimiento promedio anual del 6.2% y una inflación promedio anual de 2.6%. Ortiz Mena sirvió a dos Presidentes. A uno de ellos lo calificaron de izquierda y al otro de derecha. A pesar de ello, en los doce años México mantuvo fundamentalmente la misma política económica. Esa política, promovida por Ortiz Mena, fue más allá de las tendencias ideológicas del Presidente en turno. Las líneas fundamentales pueden parecer simplistas para algún estudiante de posgrado en economía, pero dieron resultado.

Ortiz Mena, abogado, tenía un gran sentido común y actuaba con lógica económica. Uno de sus secretos fue mantener controlado el gasto público. Siempre les pidió a los Presidentes que no gastaran más de lo que podían financiar sanamente. También les aconsejó mantener precios libres y reducir en la medida de lo posible los subsidios. En otras palabras, finanzas sanas y un entorno macroeconómico que infundiera confianza.

Durante varios años de esos doce, la inflación fue menor a la de Estados Unidos, por ello y la baja deuda externa, no fue necesario devaluar el peso. La baja inflación logró que los salarios tuvieran durante su gestión, a pesar que se revisaban cada dos años, el mayor incremento real del siglo pasado en el país. Los resultados económicos de su gestión están registrados como los mejores en la historia moderna de México.


¿Prejuicios o principios?


La palabra “prejuicio” está desprestigiada, lleva una gran carga emocional, pero es muy útil para atacar a quienes opinan en contrario. No sé si la confusión entre los conceptos “prejuicio” y “principio” o “valor” sea voluntaria, subconsciente o auténtica, pero muchas personas utilizan el primero para atacar al segundo: lo que tú dices es por prejuicio, cuando la verdad es que lo que el otro dice lo dice por ser un principio.

¿Qué es un prejuicio para los diccionarios? Es una “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal” para el RAE. Otra definición es: “juicio u opinión, generalmente negativo, que se forma inmotivadamente de antemano y sin el conocimiento necesario”. ¿Cuáles son sus sinónimos? recelo, suspicacia, prevención, preocupación, obcecación, ofuscación, arbitrariedad, tabú, monomanía, convencionalismo, terquedad, aprensión, escrúpulo. Siempre se considera que un prejuicio es una opinión sin base, hecha sin conocimiento del tema, por eso es tan útil para atacar a quien argumenta contra lo que se afirma, para desprestigiarlo.

Es muy común escuchar la palabra prejuicio cuando los partidarios de asuntos como el aborto, la eutanasia y la homosexualidad y por supuesto el “matrimonio” entre homosexuales se refieren a las opiniones en su contra. El rechazo a opiniones basadas estrictamente en principios morales lo califican como “prejuicio”, cuando se trata realmente de lo contrario: la defensa del principio moral o ético es el producto de un juicio de valor, hecho con conocimiento de causa; no se pre-juzga, se juzga.

Los principios de la moral natural, los derechos del hombre, el derecho a la vida, son productos de largas y fructíferas reflexiones hechas por muchos pensadores a través de la historia; son producto de juicios de valor, exactamente lo contrario de lo que es un prejuicio.

Curiosamente, muchas de las posiciones tomadas por los defensores de la cultura de la muerte o de la homosexualidad como forma “normal” de vida, son auténticos prejuicios. Aceptan las posiciones contrarias a los principios precisamente porque no han sometido a juicio dichas posiciones. Decir que defender un principio (que contradice sus deseos) es un prejuicio es una cómoda forma de evitar el juicio moral ante temas de vital importancia para la sociedad.

Acusar a alguien que defiende principios de tener prejuicios en temas como los señalados, es lo mismo que acusarlo de “retrógrado”. Este caso es también lo contrario: los verdaderos retrógrados son quienes piden volver a la edad de las cavernas, antes de que la humanidad descubriera y/o aceptara el valor de la vida humana, por ejemplo, como principio.

Quienes defendemos principios morales que la humanidad ha sostenido a través de los siglos, y sobre los cuales no se puede moralmente transigir, debemos rechazar la etiqueta de “prejuicio” para nuestros principios. Pero he visto que el silencio en muchas mesas de discusión pública permite que el observador caiga en el juego de que, efectivamente, se trata de prejuicios, no de valores o principios lo que se están oponiendo a los antivalores.

En una discusión sobre temas moral o éticamente controversiales como la bioética o las culturas de la vida y de la muerte, y cada vez que alguien diga que se defiende lo contrario -los principios de moral universal frente a posiciones permisivas e inmorales- por prejuicios, debemos enfrentarlo con peticiones de juicios de valor, de someter ambas posiciones a juicio.

Sin duda que mucha gente acepta falsos principios como auténticos, digamos el supuesto derecho de la mujer a deshacerse de su embarazo con un aborto provocado, y por tanto lo defiende así, y es entonces precisamente cuando el juicio de valor es más valioso y oportuno. Quien así piensa, ha prejuzgado el valor de la cultura de la vida. Si el adversario nos acusa de tener prejuicios –cuando son en realidad valores o principios- es cuando la petición de juicio de valor demostrará la supremacía de los valores o principios sobre los falsos valores o los verdaderos prejuicios a favor de la cultura de la muerte y otros temas semejantes.

Bush en México


El Presidente George W. Bush llegó a México, después de haber visitado Brasil, Uruguay, Colombia y Guatemala. Es natural que haya seleccionado a México como la última escala de ese viaje por el continente. Son días con el Presidente Felipe Calderón en la bella ciudad de Mérida, Yucatán. Se trata de un viaje que promueve esperanza para un continente que está avanzando en términos económicos, pero que aún sigue padeciendo pobreza e inequidad. Veo a México como una promesa ejemplar para esta región del mundo.

Sé que el Presidente Bush y los líderes de los Estados Unidos de América están comprometidos con el progreso democrático y económico del Continente Americano. Tenemos este compromiso porque se trata de una región que compartimos con países cuya seguridad y prosperidad están entrelazadas. Tal como lo dijo el Presidente Bush: “Favorece el interés nacional de los Estados Unidos de América ayudar a que los pueblos de las democracias tengan éxito. Cuando nuestros vecinos son prósperos y viven en paz, hay entonces mejores oportunidades económicas y mayor seguridad para nuestro propio pueblo”.

Es cierto que los encabezados noticiosos de los últimos años se han concentrado de manera particular en el Medio Oriente y en otros lugares de Asia. Pero aun cuando nuestro trabajo en la América Latina se ha visto eclipsado por los encabezados, los Estados Unidos han permanecido comprometidos con la región. Por ejemplo, desde que tomó posesión, el Presidente Bush casi ha duplicado la ayuda al Continente. Su administración ha prometido alivio a la deuda, mayor comercio y ha alentado la reforma y transparencia gubernamental. Aún queda mucho por hacer y vamos a hacerlo. Nuestro objetivo, como lo indicó el Presidente es “un continente Americano donde se respete la dignidad de cada persona, en el que todos participemos y donde las oportunidades lleguen a todas las poblaciones y a todos los hogares”.

El viaje del presidente Bush demuestra también el compromiso de los Estados Unidos de promover la libertad, la prosperidad y el bienestar general de los habitantes de este continente. Durante el último año hemos sido testigos del fortalecimiento de la democracia en toda la América Latina con elecciones en 11 países. Al mismo tiempo que se fortalecieron las instituciones democráticas, la región siguió creciendo en términos económicos. Las recientes elecciones en la región reflejaron un amplio aprecio público de los beneficios de la democracia. Sin embargo, también dejaron en claro que sus ciudadanos esperan grandes cosas de la democracia, las cuales se cumplen sólo parcialmente. Es nuestra responsabilidad compartida hacer precisamente que los beneficios de la democracia estén disponibles de manera amplia y, en especial, que se dé atención particular a los pobres, a los marginados y a todos que no se sienten representados por las instituciones políticas.

Como una prueba de esa responsabilidad compartida, el presidente Bush anunció una serie de nuevas iniciativas, que incluyen aportar 385 millones de dólares para subvencionar hipotecas de las familias trabajadoras en México, Brasil, Chile y los países de América Central.


Adicionalmente, ha propuesto aportar 75 millones de dólares para nuevos programas educativos, crear una institución que capacite en el cuidado de la salud, y desplegar un buque hospital de la Armada de los Estados Unidos con equipos médicos que tiene la capacidad de atender a 85,000 pacientes y realizar 15,000 operaciones quirúrgicas. El buque viajará a 12 naciones del Caribe y de América Latina. Los Estados Unidos también asistirán a empresas para aumentar su acceso a capital a través de nuevos préstamos, de manera que pueda florecer el espíritu empresarial en la región. En los próximos meses, la Casa Blanca convocará a una conferencia sobre el Continente Americano que va a reunir a representantes de la sociedad civil y del sector privado con el fin de buscar las formas más eficaces de entregar apoyos y desarrollar instituciones representativas.


De regreso a la América del Norte, el Presidente Bush concluirá su viaje precisamente aquí, la región especial del Continente que comparten México, Canadá y los Estados Unidos. Estamos trabajando arduamente para hacer que ésta sea la región más segura, próspera y democrática del mundo. México representa el nexo entre la América del Norte y el resto de Latinoamérica: su rica cultura, geografía e historia tienen raíces sólidas en ambas regiones. Aunque México es una parte tan integral de América Latina, también es extraordinario ver cuánto se extienden también los nexos entre México y los Estados Unidos. Las conexiones entre nuestras familias, comunidades y empresas van mucho más allá de los lazos tan sólidos que hemos establecido a nivel político. De manera sorprendente, cada día del año nuestros dos países realizan entre sí transacciones comerciales por casi un mil millones de dólares. Además nuestra creciente interdependencia nos hace cada vez más fuertes.

El Presidente Bush aprovecha también su estancia en México para apoyar los esfuerzos del Presidente Felipe Calderón en cuanto a reducir la pobreza y la desigualdad del ingreso, ampliar las oportunidades económicas y restaurar la ley y el orden. Con respecto al asunto complejo y políticamente delicado de la migración, nuestro presidente ha dicho con claridad que “es importante y esencial que el Congreso apruebe una amplia reforma migratoria que yo pueda firmar convirtiéndola en ley”.

Sé que los Presidentes George W. Bush y Felipe Calderón se comprometieron a abordar una amplia agenda con el fin de fortalecer nuestra relación bilateral, lo que incluye aumentar nuestros esfuerzos de cooperación para combatir al crimen organizado, promover los intercambios educativos conjuntos e impulsar decididamente el comercio y la inversión, la creación de empleos y los esfuerzos para reducir la pobreza. Vamos a trabajar juntos para abordar nuestros retos comunes de manera responsable, respetuosa y en el mejor interés de nuestros dos países.

Los Estados Unidos son afortunados en tener un socio que disfruta de relaciones positivas con los países ubicados al norte y al sur de sus fronteras. Cada vez más, México es un modelo para toda la región. Se trata de una nación en movimiento, con líderes en todo el espectro político que tienen la visión y la determinación de conducir a este país a través de una profunda transformación. He tenido el privilegio de observar un gobierno que reconoce el imperativo de la seguridad y de fuertes instituciones representativas, que está comprometido en combatir la pobreza y las desigualdades que aún afectan a la sociedad mexicana, y que tiene el ánimo de aprovechar los mercados con el fin de que todos los mexicanos –no sólo las elites disfruten de oportunidades económicas y avancen en la senda hacia la prosperidad.

El liderazgo político de México está poniendo en vigor políticas orientadas a fortalecer el imperio de la ley, atraer inversiones, mejorar los servicios públicos y combinar la prosperidad económica y la justicia social. Sería una sabia medida que otros países de América Latina emularan las acciones de México.

Como siempre, les doy las gracias por su interés en las actividades de la Representación de los Estados Unidos en México. Que Dios bendiga a México y a los Estados Unidos.

miércoles, 24 de junio de 2009

¿Sabías que estuvo en prisión y ahora quiere ser Jefe Delegacional?


Por: Cynthia Castañeda

Un rubro muy importante dentro de los próximos comicios electorales es el de las jefaturas delegacionales. El próximo 5 de julio, además de diputados, los defeños estaremos eligiendo a los que serán los responsables del futuro inmediato de nuestros alrededores.
Sí, responsables de que usted pueda estacionar su coche afuera de su casa sin miedo a que cuando salga ya no esté. De que sus hijos puedan jugar al menos en su calle sin temor a ser secuestrados. De que tenga la seguridad de contar con un sistema eficiente de limpia o de drenaje.
En materia de estos temas y muchos otros más, la labor de un jefe delegacional es fundamental, pues me imagino que es deseo de todos que nuestros impuestos no sean el sueldo de un adorno más en la demarcación.
Partiendo de esta exigencia es que debemos buscar la mejor opción para que nuestros votos dejen como titular a una persona íntegra y con las capacidades suficientes.
Es por esto que el que entre nuestras opciones se encuentren candidatos como el que lidera las encuestas en la Gustavo A. Madero, resulte verdaderamente alarmante. De nuevo un perredista, pero esta vez uno muy singular.
Víctor Hugo Lobo Romo es el nombre del candidato que por el Partido de la Revolución Democrática busca conseguir el dominio de la GAM. Únicamente por debajo de Iztapalapa, la Delegación Gustavo A. Madero es la segunda en cuanto a número de habitantes y presupuesto.
Sin duda, un puesto importante que implica un gran compromiso. No obstante, parece ser que esta responsabilidad caerá en las manos de un político que, pese a promocionarse bajo el lema de “honestidad”, sus registros penales indican que tal vez el candidato no conozca el significado de esta palabra.
Pues como uno más de los escándalos que enmarcan estas elecciones, el candidato también tiene un pasado turbio que hasta el momento ha sabido tapar muy bien.
Pues sí, por si usted no lo sabía, Víctor Hugo Lobo estuvo detenido por fraude en el Reclusorio Norte. Fue exactamente el 28 de agosto de 1999, cuando el también apoyado y apadrinado por Andrés Manuel López Obrador, ingresó a las instalaciones del RENO.
Por si fuera poco, el reo número 4569 también estuvo involucrado en una demanda impuesta por presunta usurpación de profesión, pues Lobo gusta de hacer alusión a su inexistente título en Ingeniería Mecánica Industrial, y a sus muy posibles ilusorias especialidades en Economía y Administración Pública, motivo por el cual los candidatos a diputados, José Luis Guerrero Mendoza y Joaquín Meléndez Lira, interpusieron una demanda en su contra.
Ante todo este expediente, la gente parece ignorar lo que verdaderamente hay detrás de este candidato. Y por supuesto, cuando varias páginas de internet afirman que es lobo porque sus colmillos representan la experiencia que le falta a los otros candidatos, seguramente se refieren a la experiencia que, nadie duda, estos afilados colmillos son capaces de corroer. ¡Vaya experiencia! ¿Será que alguien así puede buscar el bienestar de la ciudadanía?



Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Desde hace varios años --tantos que ya perdí la cuenta-- el constante paro de los seudo maestros, acompañados con las habituales manifestaciones escandalosas y bloqueos de calles y carreteras. Todo esto se ha convertido una pesadilla para la ciudadanía en general, obviamente mayor para los que tienen hijos en edad escolar, que miran a sus retoños perder el tiempo irremisiblemente. De repente, leí una nota periodística que en especial atrajo mi atención, cuando la leí mi reacción fluctuó entre el coraje y la risa irónica. Se los paso y ustedes juzgarán.

Considera OCDE necesaria mayor capacitación a maestros
Fecha: 16 de junio del 2009

Están frente al grupo 200 días al año. A ellos, les toca enseñar; a los alumnos, aprender. La tarea no es sencilla.

Así lo manifestaron 90 mil profesores y directores de escuelas de 23 países en el Estudio Sobre Enseñanza y Aprendizaje que la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer en México.

“Para un país como México, que trabaja duro para mejorar su educación y revelar su talento, resulta esencial saber de boca de los maestros mismos, cuáles son las limitaciones y los motores que impulsan su sistema docente”, comentó José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

Maestros y directores de 200 secundarias públicas y privadas del país coincidieron en que la falta de disciplina en el salón de clases es uno de los obstáculos para la enseñanza.

“Realmente sí, los niños actualmente cada vez son más inquietos, son más maleducados, se están perdiendo los valores. Esto es cierto, es algo con lo que nosotros estamos luchando día a día”, dijo Minerva Hernández, profesora de secundaria.

“No es posible que estemos perdiendo tanto tiempo, tantas horas atendiendo problemas que tienen que ver con el ruido en clase, con las interrupciones sistemáticas. Es uno de los países del estudio que más tiempo está invirtiendo en disciplinar al grupo”, expresó Alonso Lujambio Irazábal, secretario de Educación Pública.

Según el estudio, los profesores mexicanos pierden 13% del tiempo de clases poniendo orden en las aulas.

“Tienen cerca de 155 horas al año del tiempo de aprendizaje de los alumnos que está perdido, debido a asuntos de disciplina”, manifestó Andreas Schleicher, jefe división de Indicadores y Análisis de la OCDE.

La OCDE consideró también necesaria mayor capacitación docente.

“Los maestros no pueden dar lo que no tienen y la investigación muestra constantemente que la única forma de mejorar los resultados es por medio de una mejor capacitación”, agregó el secretario general de la OCDE.

"A veces lo pagamos nosotros de nuestro propio sueldo, porque es parte de nuestra vocación”, declaró Eder Méndez Hernández, profesor de secundaria.

Por otra parte, la falta de incentivos representa una limitación para tres de cada cuatro maestros.

“Pues sí nos hacen falta muchas motivaciones, en cuanto a cursos de capacitación, motivación económica, sabemos que no todos tenemos la oportunidad de poder ascender”, indicó Eugenia Rivera, profesora de secundaria.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) analizará los resultados del estudio con el objetivo de utilizarlos para transformar el sistema educativo.

Lo primero que tendría que hacer la SEP, obviamente si de verdad quiere re-encausar la educación en México, es diciplinar a los maestros, imponiendoles una responsabilidad a prueba de líderes corruptos.

La SEP ya no debería existir


Por: Gustavo Meza Medina

En febrero pasado celebramos el aniversario del natalicio de José Vasconcelos; siendo este el “Año de Vasconcelos”, pues el próximo 30 de junio celebramos 50 años de su muerte, amerita hablar de él, de su vida y su obra.
Aunque existe confusión sobre su verdadera fecha de nacimiento, pues algunos afirman que fue el 27 y otros que el 28 de febrero; unos que fue en 1882 y otros que en 1881, según el acta de registro de nacimiento publicada en facsímil por El Universal, el educador nació en la calle de la Cochinilla, Manzana 18 del cuartel primero de Oaxaca, a las 3:30 de la tarde del 27 de febrero de 1882. Su nombre completo fue José María Albino, aunque siempre firmó sólo como José.

De Vasconcelos se pueden decir muchas cosas: que fue parte del grupo de intelectuales que sucedieron a “Los científicos” de Justo Sierra, entre los que se encontraban Antonio Caso, Alfonso Reyes, Julio Torri y Pedro Enríquez Ureña y, a diferencia de los demás, apoyó a Madero y vivió desterrado de México al darse el golpe de estado de Huerta.
Regresó para participar en la Convención de Aguascalientes en 1914, a la que ayudó a convertirse en soberana, con lo que nuestra ciudad fue, por unos meses, capital de la República.
Fue ministro de Educación de ese gobierno efímero y de nuevo salió del país al caer la Convención, enemistado con Venustiano Carranza. Cuando éste cae, regresa invitado por De la Huerta para dirigir la Educación Nacional desde la rectoría de la Universidad y preparar la creación de la Secretaría de Educación Pública.
Con el apoyo de Obregón como presidente, de Ezequiel A. Chávez como colaborador, y de Pedro de Alba como diputado, logró que se cambiara la constitución para crear la SEP en septiembre de 1921 y ser el primer secretario, puesto que ocupó por dos años y nueve meses, del 2 de octubre de 1921 al 2 de julio de 1924, periodo durante el cual realizó una labor importante por la formación de un sistema educativo mexicano centralizado.
Fundó escuelas y bibliotecas en todo el país, desarrolló un programa para “desanalfabetizar” a los mexicanos con ayuda de maestros honorarios, un ejército de niños y misioneros educativos; y desarrolló un amplio programa editorial con la traducción, publicación y difusión de libros y revistas como El Maestro.
En 1924 renunció a la SEP, entre otras cosas por la disminución del presupuesto para educación y el asesinato de un senador. Participó en ese año en la contienda electoral para gobernador de Oaxaca, la que perdió por un sonado fraude electoral.
Se exilió nuevamente del país para recorrer Europa, Asia y América, y regresó para contender por la Presidencia de la República en 1929. Vasconcelos realizó una extensa campaña electoral con gran apoyo popular, pero marcada por la tragedia, pues hubo muertes como la de Germán de Campo y los Vasconcelistas de Topilejo.
Con el primer fraude, orquestado por el entonces PNR, tuvo que salir del país y proclamar el Plan de Guaymas, pidiendo al pueblo de México que se levantara en armas para defender el triunfo electoral, y se declaró presidente legítimo de México.
No obtuvo respuesta y abandonó el país para vivir en España, Argentina y Estados Unidos, publicar algunos de sus más importantes libros como Ulises Criollo, y criticar al gobierno mexicano.
Regresó en 1940 para desempeñarse como profesor, director de la Biblioteca Nacional y periodista de varios medios, especialmente de la Cadena García Valseca, actualmente Organización Editorial Mexicana.
Murió a las 8 y media de la noche del 30 de junio de 1950 después de sufrir cinco infartos, de escribir más de 43 libros y cientos de artículos en la prensa nacional e internacional. Quedó pendiente el Premio Nobel de Literatura por el que estaban haciendo gestiones sus amigos y excolaboradores.
Muchas fases se descubren en Vasconcelos: el intelectual ateneísta, el revolucionario perseguido, el exiliado, el candidato, el político, el maestro, el secretario de Educación, el filósofo, escritor y literato. Todas ellas interesantes y de las que se han escrito muchas páginas.
Pero hoy quiero profundizar en una que ha sido poco explorada, me refiero al pensamiento pedagógico de Vasconcelos, sus ideas sobre cómo debía ser la escuela mexicana. De esto quiero platicarles hoy algunos puntos como homenaje en el aniversario de su nacimiento.

¿CUÁL ES LA ESCUELA MEXICANA PENSADA POR VASCONCELOS?
Comencemos desde la SEP. Esta fue creada por el educador con la idea de que, si tenía éxito, debía desaparecer en pocos años. Él confiaba en el éxito de los consejos educativos en las comunidades, municipios, estados y la federación.
Estos consejos y las escuelas: profesores, alumnos y padres de familia, llegarían tarde o temprano a un nivel de maduración en la participación democrática, que haría innecesaria la estructura de la SEP. La escuela debía generar esto.
Habría que crear una escuela que fuera mexicana y dejara de copiar modelos extranjeros, tanto en organización escolar, contenidos y métodos educativos. Para ello era forzoso reconocer “lo mexicano”, estudiarlo y difundirlo.

Con el entendido de que hay una forma propia de ser-hacer del mexicano, se buscaría generar una escuela que ayudara a develar, desenvolver y desarrollar todas las capacidades de los ciudadanos, para devolverles la confianza en sí mismos y abandonar el complejo de inferioridad.
Para lograrlo habría que atacar dos males que comenzaban a ponerse de moda: el pragmatismo estadounidense de la “Escuela de la Acción” de John Dewey, y la influencia del Naturalismo de Rousseau.
El primero porque intenta educar en un sentido utilitario y es propicio sólo para la formación de cuadros técnicos para la industria, vacunando al niño y al joven contra las cosas que aparentemente no son útiles, como la historia, filosofía, el arte y las humanidades en general.
Además, endurece la sensibilidad y forma seres mezquinos y conformistas, sin creatividad y sin iniciativa ni gusto por educarse. Seres robotizados inhabilitados para disfrutar la vida en plenitud, para compartir sus emociones, para aspirar a algo grande.
El segundo porque ingenuamente propone una libertad excesiva del estudiante, donde el profesor sólo es un observador y promotor de un desarrollo que aparentemente se da por sí solo.
Esto es falso y ocasiona, entre otras cosas, un descuido de la formación del mexicano, pérdida de tiempo, indisciplina, aburrimiento de los estudiantes y, lo que es peor, desprestigio del profesor, pues pierde presencia y autoridad como maestro al convertirse en simple guía y “favorecedor” de la iniciativa del alumno.
La educación mexicana no debe ser así, sostiene Vasconcelos. El papel del profesor nunca debe de perderse. Al contrario: “Se ha dicho que el niño es el eje de la escuela. Esto es absurdo. El niño no es el eje, sino el fin y el objeto de la enseñanza. El eje de la escuela no puede ser otro que la conciencia del maestro”, decía Vasconcelos.
Otro aspecto que defiende es que estas propuestas no se adaptan a México porque intentan educar en el conformismo para la adaptación, y lo que se necesita en nuestro país es transformar la realidad tan adversa que vivimos. La escuela mexicana debe recuperar sus raíces y atender a la forma de ser del mexicano, cosa que no va a encontrar copiando modelos extranjeros.
Uno de sus libros poco conocidos y que afortunadamente ahora podemos leer porque está digitalizado y disponible en la página del Congreso, es De Robinson a Odiseo. Pragmatismo o clasicismo en la escuela hispanoamericana, editado en España en 1935, pero que llega a México hasta 1952 con el sello de la editorial Constancia.
En él (además de Indología) describe aspectos muy interesantes de su gestión como secretario de Educación Pública y describe su propuesta para la escuela mexicana e hispanoamericana.
Al criticar el pragmatismo y el naturalismo, Vasconcelos afirma que seguir los postulados de estas propuestas es actuar a lo “Robinsón”, es decir, a lo salvaje y como si cada día la humanidad comenzara de cero.
No es justo pedirle a los estudiantes que “Hagan todo por ellos mismos” y que “construyan el conocimiento por descubrimiento”, primero porque no todos son “genios” capaces de guiar su propio aprendizaje, y segundo, porque lo importante para la educación no consiste en “descubrir”, sino en aprovechar lo descubierto, engrandecerse con el conocimiento y estimular el alma del niño y del joven en la búsqueda de experiencias superiores… ¿para qué perder el tiempo en “experimentos de descubridor novato”?
Vasconcelos dice: “en algunas escuelas se juega al descubrimiento cuando se procura que el niño ejecute por primera vez experiencias ya reconocidas como científicas… más importante que descubrir las maneras y relaciones del objeto, es conocer las esencias y distinguir los valores que enriquecen el ambiente que rodea al alumno… estar descubriendo lo obvio también cansa y acaba por matar la espontaneidad. El final de la educación no es tanto descubrir como saber, y saber, no tanto para poder como para ser o llegar a ser”.
La escuela mexicana debe seguir el ejemplo de Odiseo, que aprovecha la riqueza de los siglos, las experiencias de los mayores y valora a su guía (Virgilio), para llegar a su meta sin tardanza, para continuar el camino sin entretenerse en juegos vanos:
“Las condiciones de la edad moderna están reclamando una Odisea, más que internacional, universal. Viajero que explora y actúa, descubre y crea, no sólo con las manos y nunca con sólo las manos, porque ni quiere ni puede deshacerse del bagaje que le ensancha el alma, el ingenio y los tesoros de una cultura milenaria”.
Actuar a lo Robinson y bajo los principios de Dewey y Rousseau va en contra de la educación del mexicano, señala Vasconcelos, primero porque son teorías extranjeras que fueron aplicadas en un contexto muy diferente al de nuestro país, y segundo, porque la cultura latina a la que pertenece el pueblo mexicano es muy diferente a la sajona.
El mexicano piensa más en forma deductiva, parte de lo general, es intuitivo, y aunque es muy hábil artesano y sabe trabajar con las manos, parte esencial de su ser es espiritual. Por eso la escuela mexicana debe educar en la sensibilidad y la emoción, debe formar para el goce estético, el buen uso del tiempo libre, la apreciación de la belleza en todas sus manifestaciones, y no centrarse sólo en lo que se puede sacar provecho.
Por eso, dice, “la escuela debe ser un centro donde reine la armonía. Con edificios grandes y limpios y bellos, donde abunden los jardines y los detalles arquitectónicos, con abundante iluminación, jardines, alberca, una amplia biblioteca y sala para lectura. Una escuela que invite a la búsqueda de las cosas superiores y sublimes”.

La escuela mexicana debe sostenerse en tres pilares: la educación física que retoma los avances de la ciencia objetiva y el cuidado, alimentación y desarrollo del cuerpo humano, y la transformación de la materia.
Debe poner atención en el deporte, particularmente la natación y la gimnasia. Fomentar la disciplina, no sólo para el desarrollo laboral y para beneficio de la industria, sino para el control de las inclinaciones del cuerpo: la flojera, la perversión, el desánimo. Debe formar en la sana alimentación, la higiene, la salud y el respeto por la naturaleza.
El otro pilar es la formación ética. Con ella se enseña a distinguir entre el bien y el mal de todas las acciones y las cosas, para preferir el primero en beneficio propio y de los demás. Esto, señala Vasconcelos, sólo se logra con el ejemplo, particularmente del maestro que debe dar muestras de ser un espíritu libre, activo, en constante búsqueda del conocimiento, con amor al arte y a los libros. De él depende la formación de los mexicanos. No se puede dejar la responsabilidad ni al estudiante ni a los padres de familia.

El tercer pilar, y el más importante para Vasconcelos, es la formación estética. Éste es el aspecto más distintivo que debe tener la escuela mexicana, que además de preparar con éxito en la técnica y de ejercitar el uso de las manos y el cerebro, lo más importante que debe hacer es preparar el espíritu, el corazón y la mente para acceder a la contemplación de la belleza en todas sus manifestaciones.
Es ahí donde reside lo esencial de la formación del mexicano, que valore su intuición, que aprenda a gozar de todo lo que da la vida. Para eso la formación en las artes es fundamental, porque es en la educación artística, que debe promoverse sobre todos los medios, donde se encuentra el camino a la creatividad, a la sensibilidad, a la exaltación de las emociones y del goce estético, como única forma de acceder a la verdad suprema.
Estos tres pilares, opina Vasconcelos, son la base para la estructuración de contenidos, estrategias y acciones que se deben promover en la educación mexicana. Sólo así, y apartándose de pragmatismos, podrá lograrse la elevación del mexicano hasta el máximo de su capacidad para reconstruir el alma nacional. Constituyen el esqueleto de la escuela que hará posible el desarrollo armonioso, integrado y completo del mexicano.
A su propuesta Vasconcelos la llama Pedagogía Estructurativa, que en términos actuales podríamos definirla como una forma de constructivismo, pero no basado en el alumno sino en el profesor, quien debe ser la figura esencial de la escuela y el sistema educativo mexicano.
Aquí dejamos estos comentarios, que con motivo del aniversario del nacimiento de José Vasconcelos hemos querido compartir con ustedes.